¿Habéis oído aquello de “Deja que tu alimentación sea tu medicina”? Pues no es un dicho muy alejado de la realidad… Recientemente, se ha visto que el estilo de dieta que sigue un individuo afecta a la larga en su salud, ya sea de forma negativa o positiva. En nutrición humana ya se habla de la “programación metabólica” y de cómo los nutrientes que ingiere una persona en los primeros 1000 días de vida  (incluyendo la gestación de este) puede influir en el resto de su vida.

Veréis, es como si el cuerpo fuera una casa y el alimento fueran los materiales de los que está construida. Si estos materiales son de alta calidad, la casa resistirá más años sin sufrir grietas ni humedades. Pues esto mismo ocurre con nuestras mascotas y su nutrición, cuanto más completa y de mejor calidad sea su dieta, más durarán sin desarrollar problemas derivados de una mala nutrición, como el sobrepeso, los problemas articulares, renales, endocrinos y hasta algunos tipos de cáncer.

Cuanto más invirtamos en la dieta de nuestro amigo, más nos ahorraremos en visitas en el veterinario en un futuro. 

A día de hoy muchas grandes superficies ofrecen piensos de grandes formatos (15, 20 kg) por precios muy competitivos… Pero… ¿son estas dietas una buena opción para nuestro amigo para que la consuma todos los días?

En este artículo, os vamos a dar un par de trucos para que podáis saber si el pienso de vuestro amigo es de buena calidad y si merece la pena comprar aquello que nos ofrecen, o si por el contrario nos están dando “gato por liebre”.

Truco 1: Mira el precio

Parece muy evidente pero mucha gente deja pasar este dato de largo. Pensad que, cuando una industria que fabrica piensos recibe una petición para elaborar un pienso para un supermercado y recibe un presupuesto MUY bajo por kg de pienso fabricado, los veterinarios que formulan esta dieta se ven obligados a seleccionar ingredientes de pobre calidad para su elaboración. ¡Hemos llegado a ver 15 kg por 20€! ¿Creeis que con ese presupuesto se puede elaborar un pienso con ingredientes de primera calidad?

Desafortunadamente, la respuesta es no.

Truco 2: La lista de ingredientes.

Normalmente lo encontraréis en el reverso del paquete o en un lateral. Esa lista enumera los ingredientes de los que está elaborado el pienso por orden de mayor a menor % de presencia en la fórmula. Es decir: que el primer ingrediente es el que mayor presencia tiene en el pienso de nuestro peludo. 

Tanto en perros como en gatos el primer ingrediente que debe aparecer en la lista debe ser animal (pollo, ternera etc), ya que esto es una garantía de que el % de proteínas que tiene el pienso sea el adecuado y en su mayoría sea de origen animal. Si el primer ingrediente es un cereal, descarta ese pienso por completo.

Truco 3: ¿Te comerías ese pollo?

Muchos piensos rezan en su etiquetado “Con pollo y verduras”. Y efectivamente, en la lista de ingredientes, vemos que el primero de ellos es “pollo”.

Pero…¿qué parte del pollo? La respuesta es simple: si el precio del pienso es bajo y el primer ingrediente es de origen animal, duda mucho de que sea “carne de pollo” lo que han añadido a la dieta de tu amigo. Más comúnmente se añaden harinas de hueso de pollo, picos, plumas o subproductos de baja calidad proteica. Veréis, las plumas y los huesos, al ser estructuras de sostén del cuerpo, están compuestos por proteínas, exactamente igual que la carne de la pechuga… pero no son proteínas de calidad que tengan todos los aminoácidos que puedan necesitar un perro o un gato. 

Truco 4: Los componentes analíticos.

Suelen estar inmediatamente después de la lista de ingredientes. Hay dos valores en esta parte del etiquetado que son fundamentales para ser tenidos en cuenta: 

  1. La proteína bruta: En ningún caso esta debe ser inferior al 20% en perros, y 30% en gatos (estos son los mínimamente aceptables, pero no los óptimos).
  2. Las cenizas o materia inorgánica: puede llegar a un 8% en ambos tipos de piensos, ¡pero no más! s véis un % mayor, puede que hayan añadido harina de huesos para llegar a un % aceptable de proteína en el pienso.
Truco 5: Pide una seguna opinión

Aunque estos sean unos pocos “trucos” para que os defendáis a la hora de comprar un pienso, si queréis hacerlo con mayor seguridad, lo mejor es que habléis con nosotros previamente en una visita sobre ese “nuevo pienso que habéis visto” para estar más seguros de que sea una buena opción para nuestro compañero.