Según los expertos...

El dolor en el paciente felino tiene una menor prevalencia de diagnóstico que en los perros no porque no sientan dolor, si no porque este está infradiagnosticado.

Esto es debido a:

  1. La gran maestría de estos animales para esconder su sufrimiento.
  2. La falta de herramientas adaptadas a la especie felina para poder medirlo.

"Más del 9% de los gatos de edad avanzada (más de 8 años) tienen artrosis, pero muy pocos llegan al diagnóstico y tratamiento eficaz del dolor que padecen"

Beatriz Monteiro, Investigadora veterinaria especializada en dolor felino de la Universidad de Montreal.

No obstante y a pesar de que evaluar el dolor en gatos es un desafío, a lo largo de los últimos años se han hecho estudios y consensos de expertos para poder acotar mejor los comportamientos que puedan sugerir que un paciente felino presenta dolor. 

En 2016, un grupo de expertos en dolor felino decidieron realizar un consenso sobre esto, llegando a establecer 22 comportamientos en gatos que sugerían la presencia de dolor en el paciente.

Entre estos 22 comportamientos destacan sobre todo:

  1. Dificultad para saltar
  2. Andar anormal
  3. Reacción a la palpación
  4. Esconderse
  5. Jugar menos
  6. Dejar de ronronear
  7. Apetito disminuido
  8. Ojos cerrados

El artículo se llama “Behavioural Signs of Pain in Cats: An Expert Consensus” y sus autores son Isabella Merola y Daniel S. Mills. 

Como podéis ver, estos signos son quizá demasiado inespecíficos, y aunque a los cuidadores os puedan ser útiles en un futuro para acudir a la clínica en caso de que los veáis, no son suficientes para evaluar el grado de dolor para un veterinario. 

La categorización e identificación del dolor

Afortunadamente el descubrimiento definitivo no andaba lejos, y en 2019 a un grupo de investigadores de la Universidad de Montreal se les ocurrió la brillante idea de evaluar la expresión facial del dolor en gatos, monitorizando a pacientes felinos en espacios cerrados y con una cámara robotizada que podía medir angulaciones faciales en estos animales.

Font: https://www.nature.com/articles/s41598-019-55693-8.pdf

Los resultados fueron asombrosos… Se encontraron cinco patrones que indicaban dolor: 

  1. La posición de las orejas: a mayor angulación mayor dolor.
  2. La posición de los bigotes: arqueados con las puntas hacia arriba implican mayor dolor.
  3. La posición de la cabeza: cuanto más agazapada, mayor dolor
  4. Nivel de tensión en el hocico: cuanto más fruncido está, mayor dolor
  5. La posición de los ojos: cuanto más entornados mayor dolor.

Estos patrones les permitieron crear una escala numérica del 1 al 10 contando con estos cinco patrones y establecieron la puntuación 4 como número límite para comenzar a aplicar farmacoterapia contra el dolor en el paciente. 

Os dejamos el enlace al pdf de esta escala por si queréis verla: 

Descargar la escala

Gracias a esos conocimientos adquiridos en estos últimos años, se incorporó la escala de expresión facial en la Escala de Glasgow (la única que garantiza una misma puntuación independientemente del observador que mida el nivel de dolor) para la evaluación del dolor felino, y a día de hoy es usada en todo el mundo por veterinarios.

¿Cómo tratamos el dolor en la veterinaria clínica?

Dependiendo de si es un dolor de mayor a menor intensidad, de si es neuropático, crónico, agudo, visceral, apendicular etc trataremos de una forma o de otra. 

Pero concretando qué fármacos nos ayudan a evitar el dolor podemos destacar cuatro:

  1. Antiinflamatorios no esteroideos: como el meloxicam. 
  2. Antiinflamatorios esteroideos: como la prednisona/prednisolona
  3. Los opioides, pudiendo usar mixtos o puros
  4. Anestésicos locales como la lidocaína

Pueden usarse solos o en combinación para poder paliar el dolor de forma sinérgica. 

Además de los fármacos analgésicos como tal, el tratamiento del dolor es multimodal y debemos tener en cuenta otras cosas como la reducción de peso, la fisioterapia, los suplementos alimenticios y facilitar el acceso a sus recursos (arenero, comida, agua, etc) a estos gatos con dolor.. pero esto nos da para otro artículo entero más adelante! 



Para vuestra tranquilidad y como conclusión final os diremos que aunque seguimos teniendo claro que los gatos sueltan pocas prendas sobre si sienten dolor o no, si estamos atentos y vigilantes, seremos capaces de identificar el dolor para poder tratarlo.

Si queréis conocer más sobre el dolor en gatos podéis visitar la web doloranimal.org donde tenéis artículos y vídeos destacados para aprender mucho más y totalmente gratis.

Para los mayores de 7 años

Si tu gato tiene más de 7 años, aunque aún es joven y le queda mucho por delante, es posible que ya tenga señales de dolor.

Queda con Esther un Felimecres y lo evaluaréis conjuntamente.