Los caracoles como transporte de enfermedades

Los caracoles/babosas (llamados genéricamente gasterópodos) son unos moluscos terrestres en ocasiones portadores de un parásito pulmonar denominado Angiostrongylus vasorum.

Esta parasitosis, se considera a día de hoy una enfermedad emergente en Europa, con un mayor reporte de casos clínicos en Reino Unido (zona verde y muy húmeda, ideal para los caracoles). En España, en 2010, se llevó a cabo un estudio por parte de la Universidad de Barcelona que determinó que en la península el principal portador era el zorro, igual que otros países de Europa, y que esto apunta a que el riesgo de contagio por parte de los animales domésticos sea mayor del que se pensó anteriormente.

El ciclo de Angiostrongylus vasorum comienza las larvas de estado 1 (las más inmaduras) situadas en el árbol bronquial del animal parasitado. Estas larvas, son vehiculadas mediante el moco y la tos hacia las vías aéreas altas, y con la deglución de este moco por parte del animal, accede al sistema digestivo. Tras un largo recorrido por todo este, son expulsados con las heces. Posteriormente, los caracoles y babosas se alimentan de los restos de estas heces, ingiriendo las larvas. Estas, en el interior de sus hospedadores, se desarrollan hasta alcanzar el estadío larvario 3 (también se ha visto que las ranas pueden hospedar larvas 3 y transmitirlas a perros y gatos). Si algún perro/gato ingiere estas babosas o caracoles (hay estudios que han demostrado que con lamer la baba de estos animales es más que suficiente) queda parasitado con estas larvas de estado 3. Después, a su llegada al intestino, estas larvas acceden al sistema circulatorio hasta aposentarse en el ventrículo derecho del corazón, donde llega a su estado adulto. Los huevos de estos adultos van a parar por medio de la circulación a los pulmones, al árbol bronquial, y allí, eclosionan, dando lugar a la larva 1 y cerrando el ciclo.

Los perros que desarrollan esta parasitosis suelen tener:

  • Toses
  • Letargia
  • Malestar
  • Debilidad
  • Anemia
  • Alteraciones en la coagulabilidad: sangrados excesivos por heridas menores, sangrado por la nariz etc.

También se han descrito casos con desarrollo de shock anafiláctico y muerte del animal por presencia de los parásitos. Así que, aunque el riesgo sea mínimo, las consecuencias de una parasitosis pueden llegar a ser severas.

Angiostrongylus vasorum es un parásito bastante similar en su ubicación a Dilofilaria immitis, y su diagnóstico es casi igual de complicado que el de Dirofilaria. Pero, su tratamiento no es tan tedioso como el de su compañera.

En la bibliografía más reciente, se han propuesto tratamientos con milbemicina (MILPRO®) a dosis de 0,5 mg/kg semanalmente durante 4 semanas, o fenbendazol (Panacur®), 25 mg/kg cada día durante 20 días. En ambos casos, la tasa de respuesta es excelente (85-91%) y poco costosa para los dueños.

Así que recuerda, desparasita trimestralmente a tu mascota adulta y mensualmente a tu cachorro, mantenlo alejado de los caracoles y las babosas (¡y de las ranas!) y si sospechas que pueda estar parasitado con Angiostrongylus vasorum llámanos para poder detectar la enfermedad lo antes posible!

Como NO eliminar los caracoles

También queríamos aprovechar este artículo para advertiros de que en estas épocas lluviosas muchos propietarios de jardines y técnicos de mantenimiento pueden poner cebos con veneno para babosas y caracoles al alcance de nuestros amigos. Estos cebos son muy atractivos para ellos, ya que son dulces y apetitosos. Pero portan metaldehído, un veneno muy potente que si se llega a absorber a nivel intestinal provoca inhibición del Sistema Nervioso, convulsiones, ¡y hasta la muerte del animal!

Si crees que tu perro se ha comido un cebo para caracoles, acude lo más rápido que puedas al veterinario. Si la ingestión se ha producido hace menos de dos horas, provocaremos el vómito de tu animal y puede que con esto sea suficiente. Pero si acudes algo más tarde, tendremos que proceder a realizar lavados gástricos, sondajes con carbón activo para evitar su acción o incluso hospitalizarlo si evidenciamos síntomas neurológicos.

Imagen extraída de veterinariosvalencia.es

Normalmente el metaldehído se dispensa en pellets de color azul o verde intenso como en la foto adjunta que os dejamos por aquí para que lo sepáis identificar bien y andéis con ojo estos días.