Introducción al cuidado de los peces: conceptos básicos que debemos conocer

Si bien es cierto que los peces es un mundo aparte en el campo de la veterinaria, mucha gente dispone en su casa de peces ornamentales, principalmente por su belleza y, por qué no decirlo, por la fascinación que puede despertar en nosotros el universo marino.

Al ser animales 100% acuáticos, debemos conocer mínimamente qué condiciones debe tener ese medio en el que viven nuestros peces para no caer enfermos: el agua. 

Ya sabéis que hacemos mucho hincapié en que en muchas ocasiones, las enfermedades que desarrollan los animales exóticos son debidas a un mal manejo por parte del cuidador. En el caso de los peces ¡Hasta el 90% de las enfermedades se desarrollan por esta causa!

El agua es un medio mucho más inestable que el terrestre, y para mantener unos parámetros mínimos decentes para que los peces tengan unas condiciones mínimas en su entorno necesitamos TECNOLOGÍA. Es decir: necesitamos herramientas y sistemas que mantengan el agua cuidada y tratada.

Es muy importante resaltar que no existen unos parámetros standard para “todos los peces”. Cada especie de pez tiene un hábitat natural y un tipo de agua con unas características concretas y necesarias para vivir. No es lo mismo un goldfish que un guppy o un pez Óscar… Por lo que es responsabilidad nuestra, como sus cuidadores, informarnos de los requisitos de cada especie de pez que hayamos adquirido para poder cuidarlo adecuadamente.

Los gases del agua

Lo más importante es cuidar los “gases disueltos en agua”:

  1. Oxígeno (O2): es un gas poco soluble en agua pero muy necesario para la vida de los peces. Además su solubilidad disminuye cuando aumenta la temperatura o la salinidad de esta (es decir, es mucho más difícil mantener oxigenado un acuario de peces marinos y tropicales que necesitan agua salada y caliente que un pez de agua dulce acostumbrado a aguas más frías). Las algas de los acuarios también pueden ayudar a elevar el oxígeno en el agua, aunque si no disponen de luz natural también lo consumen. Para mantener una cantidad correcta de oxígeno es bueno que la superficie del agua que está en contacto con el aire sea lo más extensa posible para facilitar el intercambio gaseoso con este. También podemos ayudarnos de un oxigenador para subir los niveles en agua.
  2. Dióxido de carbono (CO2): es mucho más soluble en agua que el oxígeno. Y un exceso de este gas es perjudicial para los peces. Además guarda relación con e pH del acuario. 
  3. Amoniaco (NH3): es un gas que proviene del catabolismo de los peces y de la descomposición de sus heces, restos de comida que hayan podido caer al fondo del acuario y demás materia orgánica que se encuentre en suspensión en el agua. 

El principal problema que existe con el amoniaco es que ES TÓXICO PARA LOS PECES. ¿Cómo conseguimos que el amoniaco que se genera en el acuario se depure? Empleando biofiltros. 

¿Qué es un biofiltro?

Un biofiltro es un filtro que depura el amoniaco de los acuarios y que presenta en su interior un biofilm de bacterias nitrificantes que son las encargadas de procesar este gas y transformarlo en moléculas no tóxicas para la salud de nuestros peces. Estos biofiltros se pueden adquirir en tiendas especializadas para animales exóticos.

El problema es que estos filtros tienen que “madurar” para que se forme ese biofilm característico que nos ayuda a tener el amoniaco controlado. De media, un biofilm tarda en madurar 40 días. Por lo que debemos tener el acuario y todos los sistemas de depuración asociados madurados y trabajando antes de introducir los peces en su interior, y no caer en el error de comprar los peces junto con todo el equipo de acuicultura en “pack”, porque entonces los peces podrían morir o enfermar si estos biofiltros no están listos para trabajar. A esto se le conoce como el “Síndrome del acuario inmaduro”.

La importancia de la estabilidad en un acuario:

Cuando en un acuario se ha logrado un número de peces constante, unos parámetros de gases estables y un nivel de materia orgánica aceptable, hablamos de que el acuario es estable. La estabilidad en un acuario es un increíble factor de fiabilidad en la acuicultura.

Para conseguirla, necesitamos:

  1. Tener especies, tamaños y edades de peces compatibles para estar en ese acuario: si tenemos especies de agua dulce mezcladas con salada, corremos el riesgo de que una de las dos muera por no adaptarse al medio. Si por otra parte, juntamos alevines con peces adultos, corremos el riesgo de que los peces adultos se los coman. 
  2. Un nivel de biomasa adecuada: como norma general hay que tener un máximo de un pez de un cm de longitud por litro de agua, o 100 gramos de peces por cada metro cuadrado de agua (1000 litros de agua). Esto parece poca cantidad de peces pero os aseguro que no lo son para nada. Pensad que un pez Guppy pesa menos de 10 gramos. 
  3. Necesidad de filtros maduros y de un cuidado acorde a la especie o especies que se tengan en el acuario (por lo que hemos comentado más arriba). 
  4. Dar una cantidad de comida adecuada a nuestros peces sin pasarnos: pensad que cuanta más comida de más demos, más se almacenará en el fondo del acuario y más producción de amoniaco habrá. La clave está en dar un 1% del peso vivo del pez o dar la cantidad que estos puedan comer en 15 segundos.

Por último, queríamos daros un consejo veterinario final:

Si estáis empezando en el mundo de la acuicultura, y es la primera vez que vais a tener peces, os recomendamos que empecéis con un pez sencillo de tener y mantener, como un goldfish. Son los cactus de los peces. Necesitan pocos cuidados y son muy resistentes. Si por el contrario estáis algo más entrenados, podéis continuar con un nivel intermedio de peces, como los Guppy. Y si sois unos expertos en la materia y leer este artículo os ha parecido demasiado básico para vuestro nivel, estáis listos para adentraros si queréis en el mundo de los cíclidos africanos. 

Estas últimas especies son muy bonitas y llamativas pero tremendamente difíciles de tener en correctas condiciones, nada recomendable para principiantes. No dejéis que su belleza os deslumbre ni caigáis en la tentación de comprar un pez bonito y costoso sin antes conocer su naturaleza y la dificultad de su mantenimiento.

Esperamos que os haya gustado este post algo “diferente” del resto y que hayáis aprendido mucho. ¡Un saludo y nos vemos pronto!