Si algo nos ha demostrado el CoViD es que las zoonosis (enfermedades compartidas entre humanos y animales) no deben ser tomadas a la ligera. Sabías que el 60% de las enfermedades son zoonosis? Hoy hablamos de una enfermedad emergente en Europa causada por la invasión creciente de mapaches: la larva migrans cerebral. 

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La situación del mapache en la P.Ibérica

¿Qué tiene de especial este parásito? 

B. procyonis es un parásito nematodo (gusano redondo) que encuentra a su hospedador final y a su reservorio en el mapache, donde causa una enfermedad neurológica severa con fallo en la coordinación, ceguera, y a menudo la muerte. 

Las personas, en el ciclo de este parásito jugamos el papel de hospedador accidental. Un hospedador accidental es un hospedador al que el parásito no está bien adaptado y tiende a causar más daño. No suelen darse muchas infestaciones al año en personas por este parásito, pero cuando somos infestados, desarrollamos un cuadro clínico grave. La llamada larva migrans cerebral

Síntomas, letalidad y consecuencias

La larva migrans neuronal se produce cuando los parásitos migran a través del SNC. Los primeros signos suelen ser leves, como cambios en el comportamiento o estado de ánimo, letargia, somnolencia o debilidad pero que rápidamente pueden tornarse graves. Se han descrito una diversidad de signos que incluyen ataxia, paresia o parálisis, temblores, convulsiones e incluso el coma. En muchos casos, también se producen signos oculares como ceguera. La larva migrans neuronal puede llegar a ser mortal y los pacientes que sobreviven a ella lo hacen a menudo con secuelas neurológicas permanentes. 

Si bien es cierto que la larva migrans cerebral por B. procyonis es una enfermedad endémica en América principalmente, la incorporación de mapaches en Europa ha hecho que en nuestro continente sea considerada una enfermedad emergente.

Una de las claves de su propagación de B. procyonis es la resistencia del parásito en el medio ambiente, ya que los huevos de este gusano sólo pueden eliminarse con agua hirviendo. 

No existe un tratamiento standard para esta enfermedad, pero el uso combinado de albendazol y corticoides ha sido por el momento el que mejor resultados ha presentado. 

Una visión ética es la mejor medida preventiva

Independientemente de los motivos sanitarios que hemos comentado, queremos recordar que los mapaches son animales salvajes y que su tenencia en cautividad les genera sufrimiento, estrés y les hace desarrollar conductas patológicas. 

Esta “moda” de tenencia de animales “exóticos” no se limita solo a los mapaches, si no a los suricatos, los coatíes o incluso con el gato serval africano (esta última especie además está protegida, por lo que su posesión es aún más grave en su caso). 

Recordemos siempre que cuando se trata de animales salvajes, si nos importan, debemos dejarlos libres.