Hoy venimos a hablaros de un tipo de tumor que suele aparecer en la piel, es conocido por ser “el gran imitador” (porque recuerda en aspecto a un lipoma) y que puede implicar un riesgo para nuestro amigo si no se diagnostica a tiempo. Hablamos del Mastocitoma.

¿Y tu quién eres?

El mastocitoma es un tumor que proviene de una estripe celular del sistema inmune: los mastocitos. Estos mastocitos son células llenas de gránulos de histamina que son liberados en situaciones normales cuando el organismo sufre alguna inflamación o alguna alergia. De hecho, los mastocitomas son conocidos por ser bultos “que crecen y se encogen” ya que cuando se liberan estos gránulos de los mastocitos de este tumor el bulto se hincha por la inflamación que genera la histamina.

También es normal ver a perros con este tipo de tumor con abundante picor en el bulto o incluso con problemas de vómitos o de maldigestiones (la histamina, si se produce en exceso puede producir cuadros de úlcera estomacal).

¿A quién vienes a buscar?

El paciente tipo suelen ser perros de más de 8 años de edad, y hay predisposición racial en el Labrador y en el Golden Retriever.

Enséñame la patita..

Generalmente, cuando nos llega un paciente con un bulto en la piel a consulta, lo pinchamos para obtener una muestra celular de su contenido y lo miramos en el microscopio (esto se llama, hacer una citología), y si detectamos la presencia de células con abundantes “bolitas” en su interior, podemos tener la sospecha de que sea un mastocitoma (solo podemos sospechar, ya que la citología no es un método exacto de diagnóstico, aunque a los veterinarios nos ayuda mucho para conocer la naturaleza de una masa). Si se sospecha de un mastocitoma, se debe realizar otra citología del ganglio centinela (el ganglio al que drena la región de la piel en la que se encuentre el tumor) y realizar una ecografía abdominal, prestando especial atención al hígado y al bazo. Todo ello para detectar posibles metástasis a distancia.

Lo recomendable, ya haya metástasis o no, es realizar una extirpación completa del tumor, con márgenes de tejido sano por si acaso hubiera infiltraciones malignas en los alrededores, mandar realizar una biopsia a un patólogo para que confirme el diagnóstico de mastocitoma, que evalúe los bordes de la muestra enviada para confirmar que el tumor ha sido extirpado al 100% y que emita un veredicto sobre si este mastocitoma es de alto grado o no. Este último dato es crucial para dar un pronóstico al dueño sobre la posibilidad de curación total, sobre si se debe hacer o no quimio o incluso, en el peor de los casos, la esperanza de vida de su compañero, con o sin quimioterapia. 

Los mastocitomas de bajo grado generalmente no metastatizan, y con cirugía suelen tener muy buen pronóstico (puede que incluso el tratamiento sea curativo y no volvamos a saber nada más del mastocitoma) pero los de alto grado normalmente requieren quimioterapia para su eliminación y/o alargar la vida del paciente lo máximo posible (siempre primando su calidad de vida).

La quimioterapia más eficaz para este tipo de cáncer consiste en la combinación de 3 medicamentos, y solamente uno de ellos es de administración intravenosa (se pincha cada 15 días), por lo que, generalmente, suele ser una quimioterapia de pocos efectos secundarios y fácil de llevar a cabo por parte del propietario.

Las cosas claras ¡y el chocolate en tableta!

Esperamos que os haya parecido interesante este post sobre oncología veterinaria.

Ya sabes, si tu compañero tiene algún bultito en la piel, no des por sentado que es un quiste de grasa… ¡podría ser un lobo con piel de cordero!