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El sentido de la vista

El sentido de la vista y el de la audición están mucho más desarrollados en nuestras mascotas que en los humanos. Su pérdida total o parcial les conlleva muchos problemas que no siempre tienen solución. Estos problemas son más frecuentes en la etapa geriátrica de los gatos y los perros, pero algunas enfermedades que aparentemente no tienen nada que ver con los ojos ni con los oídos, pueden hacer que nuestras mascotas sufran ceguera o sordera prematuramente.

Para intentar arreglar estos problemas es importante que el propietario sea capaz de detectar las primeras señales de alerta.

Los ojos, tanto de los gatos como de los perros, constan de diferentes capas cada una con su función bien definida. Así por ejemplo la córnea (que es la capa más externa y transparente) es la encargada de proteger el ojo de todo lo que hay en el exterior, en cambio la retina (que está en el fondo del ojo) se encarga de convertir la luz en impulsos nerviosos que irán al cerebro y se interpretarán como las cosas que ven.

PROBLEMAS QUE PUEDEN PROVOCAR CEGUERA

Este conjunto de estructuras es muy sensible. Aparte de los daños evidentes que pueden sufrir los ojos en sí, por ejemplo, recibiendo un impacto directo (un arañazo o un golpe) también hay enfermedades generales que empiezan en otras partes del cuerpo que pueden acabar afectado a la visión.

Los perros que sufren Leishmaniosis tienen un gran riesgo de que los inmunocomplejos (la unión entre un anticuerpo que defiende el organismo y un agente que lo quiere atacar) se depositen en los ojos y le provoquen uveítis o incluso desprendimientos de retina.

Los gatos que padecen una enfermedad renal en estadio avanzado, por ejemplo, pueden tener incrementada la presión arterial, y de paso, un incremento de la presión ocular y su consecuente glaucoma.

Otros factores como la edad van haciendo que el cristalino degenere y vemos en nuestra mascota los ojos blancos, que en muchos casos indican la presencia de cataratas.

¿CÓMO DETECTAR SI MI MASCOTA ESTÁ PERDIENDO LA VISIÓN?

No se necesitan aparatos sofisticados para que en casa mismo se pueda empezar a detectar un principio de pérdida de visión. Simplemente observando si el gato o el perro se muestra desorientado o se da golpes contra los objetos de casa cuando las luces están apagadas.

Sin embargo, los animales que hace tiempo que viven en el mismo lugar se conocen la casa «con los ojos cerrados» y no mostrarán ninguna alteración independientemente de la cantidad de luz. Puede ponerlos a prueba en un entorno nuevo o bien cambiar los objetos de lugar para comprobar si los esquivan.

Si detecta alguna anomalía entonces si que es necesario que se haga un estudio más exhaustivo en la clínica con materiales y aparatos que permiten diagnosticar el problema.