Categorías
Uncategorized

El gato en la consulta

Hay una creencia popular que dice que la saliva de los gatos lo cura todo. Este pensamiento viene dado de que son una especie que prácticamente nunca se les ve enfermos. Pero .. ¿No se ponen nunca enfermos los gatos? ¿No visitamos gatos en la clínica?

El mito de la autosuficiencia y el bajo consumo

Los gatos son unos animales que en la naturaleza están bastante arriba de la cadena alimentaria pero todavía hay depredadores que son más grandes que ellos o simplemente otros gatos más fuertes. Por eso cuando están enfermos y por tanto, son vulnerables, deben esconderse y disimular que no les pasa nada por no parecer una víctima fácil.

Este comportamiento también se ve en casa y puede pasar por ejemplo que un gato, en lugar de andar cojo y demostrar que una pata le duele, simplemente no se mueva.

O bien que tiene dolor en la barriga y en lugar de moverse encorvado por el dolor, tampoco se mueva.

Incluso puede que, por la edad, esté perdiendo los sentidos y ya le cueste ver y encontrar donde está el arenal, el cuenco de comida, etc y, de nuevo .. se quede quieto en su cama.

Por todo ello en la clínica nos encontramos con gatos que tienen el mismo problema (no se quieren mover) pero con causas completamente diferentes . Y para evitar demostrar que están débiles o heridos no muestran ningún síntoma de nada.

Si ser veterinario ya es complicado… ¡Ser veterinario de gatos es como ser adivino! 

Cuando lleve a su gato a la consulta con un síntoma claro (cualquiera que sea .. vómitos, diarreas, cojera, dolor ..) es porque o bien ya hace mucho tiempo que lo tiene y ya no lo puede disimular más, o bien es muy grave y es un problema urgente.

Por lo tanto está claro que ni los gatos son inmunes a todas las enfermedades ni son capaces de curarse solos : los gatos nos esconden sus problemas y hay que estar muy atentos a pequeñas señales que nos avisarán de que algo no está bien.

LLevar al gato a la clínica

Tras dictaminar que si, que hay un problema y que hay que visitarlo; muchas personas ya sufren al pensar como llevarán a su gato a la clínica.

En primer lugar se le solicitará que tome cita para visitar a su gato , intentaremos que sea en un momento tranquilo en que no haya perros y, si puede ser, a primera hora para que la clínica todavía no huela a otros animales.

Si no se les ha acostumbrado de pequeños, los gatos no aceptan el transportín, porque no lo conocen y probablemente, cada vez que los han puesto allí ha sido por una vacuna o algo peor …

Por esto, recomedamos que…

  • lleve a cortar uñas o hacer visitas blancas a los gatos desde pequeños cada 3 meses , es una manera de acostumbrarlos al transportín, el coche, los ruidos de la calle, a los olores de la clínica y sobre todo a nosotros (si sólo nos ven cuando se encuentran mal y encima nosotros todavía los manipulamos, es posible que nos acabe atacando)
  • deje el transportín en un lugar visible, que forme parte de la casa y que ellos se puedan acercar, entrar y dejar su olor y hacerlo suyo (si el transportín sólo sale del desván cuando toca ir al veterinario, probablemente no lo conseguiréis poner dentro)
  • coloque dentro el transportín una prenda que tenga su olor o el de su dueño, por ejemplo su mantita habitual de dormir, esto le ayuda a sentirse más cómodo y protegido

Cuando llegue a la clínica es muy importante que no deje el transportín nunca en el suelo: los gatos se sienten más protegidos si están a una cierta altura, por eso es mejor que lo tenga en su regazo. Siempre siempre siempre debe estar dentro del transportín , incluso si está enfadado porque quiere salir, porque si el sale se puede asustar, hacerse daño, ser atacado por algún otro animal o escaparse.

Nos puede solicitar si desea unos tapa-transportín que aíslan la luz y el ruido y así estará más tranquilo dentro el transportín. 

Si hay mucho alboroto en la sala de espera le ofreceremos de ponerlo en una sala tranquila dentro y vosotros podréis quedaros esperando en la sala de espera. Cuando os toque vuestro turno, entraréis todos juntos a la consulta. 

Las visitas de control

Al menos cada 6 meses es importante hacer una visita general a los gatos, porque podemos detectar inicios de enfermedades que nos están intentando ocultar. 

Si además detecta alguna de estas señales es importante que le lleve antes de que realmente el problema empeore:

  • pipis o cacas fuera de su lugar
  • cambios en la interacción con vosotros o con otros animales
  • estrés aparente
  • cambios en les actividades habituales (dormir más, salir menos al jardín..)
  • lamerse en exceso
  • cambios en los hábitos de dormir (por ejemplo no dormir nada durante la noche)
  • cambios en la alimentación (rechazar un tipos de pienso o de lata que antes si que lo quería)
  • cambios en la ingesta de agua (beber menos o solamente querer agua de una grifo concreto)
  • cambios en el peso
  • maullidos en exceso
  • mal aliento 

Qué hacemos en una consulta de gatos?

Aunque por el momento no disponemos de una sala exclusiva para gatos nos adaptamos al máximo posible para que se sientan cómodos: ponemos un rascador, tenemos lugares donde se pueden poner en alto, disponemos de una báscula de precisión dentro la consulta, colocamos un difusor de feromonas .. ¡y tenemos malta y golosinas para gatos!

Según el problema que nos explique tendremos que hacer unas pruebas u otras, pero en general lo primero que le hacemos al paciente es una exploración física completa:

  • exploración general del pelaje
  • revisión ocular
  • revisión de las orejas
  • revisión de la nariz
  • revisión de la boca y los bigotes
  • comprovación de la coloración y el tiempo de rellenado capilar de las mucosas.
  • palpación de la tiroides
  • palpación de ganglios linfáticos
  • palpación abdominal
  • comprovación del pulso femoral
  • revisión de les extremidades y las uñas
  • auscultación cardíaca
  • auscultación pulmonar
  • palpación de órganos reproductivos (mamas/testiculos)
  • medición de la temperatura rectal

Nos encantan los transportines que son de plástico y se pueden desmontar por la mitad : sacamos la parte de arriba y el paciente se queda en la parte de abajo como si fuera una cama, y desde allí él o ella está más cómodo y tiene sensación de seguridad; ya la vez a nosotros nos permite hacer todo lo que tenemos que hacer sin moverlo.

Si un gato enfermo no puede venir a la consulta difícilmente podremos ayudar sólo con fotografías de las heridas o de los vómitos, por eso es importante que los gatos puedan venir a la clínica y les podamos hacer las pruebas necesarias. 

Aunque intentándolo por todos los medios, algunos gatos (¡y perros!) no toleran nada bien las visitas al veterinario, y necesitan que en casa se les administre un relajante o sedarles un poco una vez llegan a la clínica. En estos casos intentamos concentrar el máximo de pruebas mientras están sedados, y es posible que os propongamos hacer algunos procedimientos para ganar tiempo y no tener que repetir la visita en pocos días.

Pedidnos ayudar siempre que necesitéis venir, y si tienes un gatito pequeño, pregunta por las visitas blancas.