Todo aquel que tenga un perro/gato habrá oído hablar, aunque sea de oídas,de la dieta BARF. 

Las siglas BARF provienen del inglés: Biologically Appropirate Raw Food (Alimentos Crudos Biológicamente Apropiados)

En origen, esta dieta tenía como objetivo ofrecer a los peludos una dieta natural, con ingredientes de calidad y poco procesados. Todo ventajas,¿verdad?

La dieta BARF basa su composición en los siguientes ingredientes:

  1. Carne y huesos carnosos (60%) 
  2. Vegetales y verduras (15%) 
  3. Visceras y órganos (10%) 
  4. Frutas (5%)

Si lo pensamos bien, y dando por hecho que se le ofrecerá al animal una dieta variada dentro de las opciones que proponen sus guías, es una dieta bien equilibrada y con muchas ventajas

  • Carne, con proteínas de calidad
  • Vegetales y frutas, con vitaminas y minerales y un aporte extra de fibra
  • Vísceras y órganos excretores, con una muy completa matriz alimentaria. Los más empleados son el hígado y el riñón.

Pero, lejos de lo que pueda parecer, esta dieta tiene varias “lagunas” que queríamos desarrollar en este post con vosotros y ayudaros a los que queráis hacerlo a seguir una dieta casera natural pero con conocimiento. 

¡Empezamos!

Primera parte: Los huesos

Los veterinarios lo habremos dicho por activa y por pasiva tantas veces que ya nos hemos cansado de ello: NO ofrezcáis huesos a vuestros amigos

Por mucho que nos vendan que los huesos son carnosos, y más allá de los riesgos de obstrucciones tan hablados ya que les pueden causar, se sabe que el consumo de huesos con exceso contenido mineral puede provocar enteriris debido a la erosión que genera esa «arenilla de hueso» masticada.

Si quieres integrar los huesos dentro de la dieta de tu amigo, te recomendamos que hagas un caldo de huesos más que darle los huesos directamente. Obtendrás muchos de los beneficios nutricionales que estos aportan sin poner en riesgo su salud digestiva.

Segunda parte: Una buena cocción puede evitarte muchos problemas

Según un estudio con datos recogidos en Reino Unido se han detectado casos de tuberculosis felina causada por Mycobacterium bovis asociados precisamente con el consumo de comida cruda. Os dejamos el título aquí por si queréis leerlo:

Entendemos que la dieta BAJA busca, mediante la menor manipulación de los alimentos conservar el máximo número de nutrientes posibles, pero también debemos recordar que es precisamente el empleo de métodos culinarios lo que ha permitido que la salud humana y animal mejore y evite la transmisión de enfermedades a través de los alimentos. Por eso, si estás haciendo una dieta casera a tu amigo, siempre recomendaremos que apliques un tratamiento térmico mínimo antes de ofrecersela. La prevencion es salud!

Tercera parte: ¿Y qué pasa con los perros con patologías renales y hepáticas?

En este caso vemos inviable aplicar la dieta BARF. Vereis,los animales con patologías renales y hepáticas tienen el obstáculo nutricional de no poder comer proteína en muchas cantidades, y mucho menos de orígen animal. Esto se debe a que las proteínas son el micronutriente que más hace trabajar al riñon y al hígado, y en consecuencia, se deterioran más deprisa. En el caso de un paciente con patología renal y hepática, lo que se busca siempre en la nutrición terapéutica, es «mimar» esos órganos lo máximo posible, sin sobrecargarlos, creando piensos con bajo contenido en proteínas y que estas, sean de orígen vegetal, porque son menos agresivas para estos órganos.

Queremos deciros con esto que estamos en contra de las dietas naturales y caseras en las mascotas? No. Pero, en el caso de que queráis introduciros en este mundo (o si ya estais en él) recordad siempre consultarlo con nosotros antes de lanzaros a la piscina, y busca siempre una dieta que este formulada o asesorada por un veterinario con conocimientos en nutrición y personalizada para cada animal.