Compañeras para toda la vida

Las tortugas de tierra son unos reptiles muy populares y muy gustados por el público en general. Lamentablemente, también es uno de los animales que mayor tasa de abandono sufren. Probablemente porque, cuando se adopta o se adquiere, casi nadie es consciente de que pueden vivir más de 50 años y pasar de ser más pequeños que la palma de nuestra mano a pesar varios kilos

En España, las tortugas de tierra que más se tienen como mascota son la Testudo hermanni (tortuga mediterránea), Testudo graeca (tortuga mora) y Testudo horsfieldii (tortuga rusa).

De todas ellas, la mediterránea se encuentra catalogada como especie protegida, y por tanto, es ilegal tenerlas en casa. Sin embargo, debido a la gran similitud que existen entre esta y la tortuga mora (no protegida) mucha gente no es consciente de que la tiene en casa hasta que nos visita.

Como ya os hemos contado en anteriores post, los reptiles son animales poiquilotermos (dependen de una fuente de calor externa para poder termorregularse) y necesitan de cuidados especiales para no estar demasiado sometidos a estrés y no caer enfermos. Las tortugas no iban a ser una excepción. Por eso, hoy os contamos los principales cuidados que debemos tener para nuestras tortugas de tierra.

El terrario: un llugar que les da vida

Lo ideal es tenerlas en un jardín con sol y sombra, con algún escondite para que puedan sentirse protegidas y alguna charca para poder bañarse si lo desean. En el caso de que tengas un jardín con tierra, el trabajo prácticamente está hecho y únicamente habrá que darlas de comer. Cuando la temperatura baje en invierno, ellas solas hozarán en el suelo para esconderse bajo tierra e hibernar. No obstante, no está de más que el veterinario supervise el hábitat del animal para garantizar si es el adecuado.

Si por el contrario vivimos en un piso, lo mejor que podemos hacer es proporcionarla un terrario con todas las condiciones ambientales controladas:

El terrario debe ser horizontal. Lo más grande posible, no hay límite en este aspecto… cuanto más grande, mayor calidad de vida para nuestro reptil.

El substrato puede ser de turba rubia o fibra de coco, de unos 10cm de grosor. Esto acorta la altura del terrario y debe ser tenido en cuenta sobre todo a la hora de poner las bombillas de calor. El substrato es muy importante porque a las tortugas de tierra… ¡Les encanta hozar el suelo!

La humedad debe llegar al 50% no más. Para ello debemos colocar una pequeña «piscina» en la zona caliente del terrario para darle humedad y en caso de que quiera bañarse, que pueda hacerlo (cuidado con que no se vuelque el recipiente y se humedezca el substrato). El agua debe ser tibia y debe cambiarse cada 4 días. Otra buena opción es darle baños tibios 15 min al día (estimula el apetito y ayuda a humedecer el caparazón para las mudas).

Debe disponer de un «escondite» que esté en la zona templada del terrario para que pueda sentirse segura en caso de verse amenazada. Las da mucho bienestar tenerlo…lo importante es que ella sienta que no está siendo vista.

La temperatura media debe ser de 21°-23° (como mucho una zona caliente de 25ºC).
Para conseguir esa temperatura media podemos usar diferentes fuentes de calor como esterillas radiantes, bombillas infrarrojas etc.

Además de todo esto, debemos darle a nuestra tortuga una fuente de luz, tanto ultravioleta para evitar problemas de huesos asociados a la falta de esta como del espectro de luz visible, ya que estos animales necesitan tener un “día” y una “noche” aunque sean artificiales.

Para proporcionar esta luz, podemos emplear:

  • Una bombilla tipo “solar glow”: esta es ideal, porque proporciona luz, calor y ultravioleta (es lo más parecido a “un sol” para ellas). 
  • Una barra fluorescente (proporciona luz y ultravioleta, pero no calor).

Uses la que uses, siempre lee detenidamente las instrucciones técnicas del producto e infórmate bien antes de comprarlas. Coloca tanto las fuentes de luz como de calor en la distancia que indique el fabricante, y antes de colocar a tu tortuga en el terrario, coloca tu mano bajo la fuente de calor (ya sea una solar glow, una bombilla de cerámica o una infrarroja) durante 5 minutos. Si no te produce sensación de quemazón, puedes poner a tu tortuga.

Es muy importante recordar que para las tortugas, su “sol” está allá donde está la luz. Si has decidido usar una solar glow perfecto, porque tiene calor a parte de luz. Pero si estás usando un fluorescente y una bombilla de cerámica emisora de calor por ejemplo, debes intentar que solapen su actividad en una misma área, es decir: nunca debemos obligar a la tortuga a escoger entre luz o calor. Por esto también es importante que el escondite esté en una zona con una adecuada temperatura y nunca en la zona fría, porque no podemos dejarla que tenga que escoger entre sentirse protegida o calefactada. 

Alimentación adecuada a sus necesidades

Estas tortugas tienen la capacidad cognitiva de identificar a su cuidador y asociarlo con comida. Así que, ¡es posible que llegue a alegrarse de verte! Sobre todo si cuando llegas vas cargado de alimentos frescos.

Las tortugas de tierra comen sobre todo hoja verde: canónigos, rúcula, acelgas, espinacas, mezcla de lechugas, o incluso brócoli. Cuanto más variada sea esta hoja verde, mejor. También podemos darlas un aporte extra de vitaminas dándolas de vez en cuando algo de zanahoria o remolacha. La fruta debe de darse de forma muy esporádica por su alta concentración en azúcares. Si queremos generarlas algo de enriquecimiento ambiental para estimularlas cognitivamente, de vez en cuando podríamos ofrecerlas pétalos de flores (el color las llama mucho la atención, y así pueden probar sabores y texturas novedosas). 

Su flor favorita es el diente de león, pero también se le puede dar pétalos de rosa o manzanilla.

En los juveniles recomendamos ponerles un hueso de sepia para que puedan picotear lo que deseen si sienten que tienen carencias de minerales.

Si además acaban de realizar la llegada a casa y se encuentran algo debilitadas y estresadas, están inapetentes o con poco apetito, recomendamos poner un suplemento vitamínico 2 veces a la semana en la comida durante el primer mes al menos.

En resumen podríamos decir que las tortugas de tierra son excelentes reptiles para principiantes, son de las pocas especies que llegan a reconocer a sus cuidadores y además si las cuidamos bien, ¡podemos tener una amiga para toda la vida! ¡O incluso que la hereden tus hijos! 

Sabemos que este artículo es más largo de lo habitual, pero creednos… ¡es muy difícil resumir cómo cuidar a un reptil en unas pocas líneas!