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Medicina interna

IBD

IBD viene del inglés “Inflamatory Bowel Disease”. Traducido al castellano: “Enfermedad inflamatoria intestinal”. Esta enfermedad guarda bastantes paralelismos con la enfermedad de Crohn en humana.

A grandes rasgos es un proceso inflamatorio crónico del intestino. 

Los tipos de IBD se clasifican dependiendo de qué células inflamatorias infiltren el intestino delgado para generar esta patología, pudiendo ser:

  1. Linfoplasmocitaria
  2. Eosinofílica
  3. Granulomatosa
  4. Histiocítica

Generalmente vemos un paciente tipo:

  • Con diarrea crónica (más de dos semanas de duración) acuosa o pastosa. 
  • Con presencia de vómitos biliosos, sobre todo en ayunas, porque la IBD suele provocar secundariamente gastritis antral. 
  • Con adelgazamiento: vienen MUY delgados a la clínica. 
  • A consecuencia de la no absorción de nutrientes por esa inflamación, se causa esa delgadez, y a la larga, también una falta de proteínas séricas, que hace que el abdomen se vea hinchado y con líquido en su interior (ascitis).

¿Cómo diagnosticamos una IBD?

Para entender este diagnóstico del IBD es importante que primero entendamos que el diagnóstico diferencial de una diarrea crónica (tanto en perro como en gato) es inmensa. 

Hay causas digestivas, parasitarias, renales, endocrinas, hepáticas, bacterianas, pancreáticas ¡e incluso tumorales!

Por ello, hace tiempo, se estableció un protocolo muy claro que dictamina qué pruebas deben hacerse y en qué orden para descartar posibles causas. Este protocolo está pensado para ir de la prueba menos invasiva a la más invasiva.

  1. Revisar la alimentación a conciencia. ¿No hay nada que le pueda estar sentando mal? En este punto sobre todo buscamos asegurarnos de que no tiene ninguna alergia alimentaria. Si sospechamos que se trata de esto, os pediremos hacer una dieta hipoalergénica ESTRICTA (es decir, pienso hipoalergénico y agua EXCLUSIVAMENTE) durante un mínimo de 8 semanas. 
  2. Si no sospechamos de una alergia alimentaria a veces pasamos directamente al segundo punto que consiste en mandar un análisis coprológico seriado (3 muestras de heces recogidas 3 días consecutivos). Para analizarlas y descartar que no haya ningún parásito campando a sus anchas por el intestino dando problemas. Si encontramos al agente causal se trata de forma específica y ya estaría resuelto el caso. 
  3. Análisis de sangre completo: es importante que se incluya medición de hormonas tiroideas, perfil renal y perfil hepático. Si encontramos la causa de ello detenemos el protocolo aquí. 
  4. Medición de TLI (tripsina inmunorreactiva): esta enzima es especie-específica (hay una para gato y otra para perro) y nos determinará si existe insuficiencia pancreática exocrina. Esta patología es común en el pastor alemán. Se trata proporcionando al cuerpo las enzimas que le faltan al páncreas por producir. Muchas veces se complementa con suplementos de vitaminas. 

Y por último si todo esto nos falla… Entramos a endoscopia y sacamos una biopsia de la región que veamos más afectada del digestivo. La razón de hacerlo es porque la biopsia debe valorarla un patólogo para diferenciar si se trata de una IBD o si es un linfoma digestivo… un cáncer muy agresivo de células de defensa.

Este último paso es muy determinante porque el linfoma y el IBD ¡se tratan de formas muy diferentes! en el caso del linfoma se os recomendará quimioterapia, y en el caso de la IBD se trata con..

Tratamiento del IBD:

  1. Dieta altamente digestible. Baja en grasa y en fibra. A veces se recurre a dietas de proteína hidrolizada para ahorrarle aún más trabajo al intestino. 
  2. Antibióticos para evitar sobrecrecimiento bacteriano secundario. 
  3. Inmunosupresores: la piedra angular del tratamiento. Se suelen poner un mínimo de 3 meses bajando la dosis progresivamente.

En el caso de los perros de raza Bóxer con colitis ulcerosa histiocítica, se ha descrito un nuevo tratamiento que es específico para tratar la patología en esta raza, y no debemos dar los fármacos anteriormente citados si no otro antibiótico más específico durante 75 días. La razón de que esto sea así es porque se ha descubierto que no es el sistema inmunitario quien está detrás de esa enfermedad en los perros de raza boxer, si no un serotipo de E.coli

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Neurología

Mi perro tiene epilepsia ¿y ahora qué?

En este artículo vamos a hablar de una enfermedad que da un poco de “miedo” (a nosotros personalmente también): la epilepsia. Puede parecer un proceso muy grave, por eso queríamos arrojar algo de luz y conocimiento sobre esta enfermedad para que sepáis algo más de ella, y en el caso de que vuestro peque esté diagnosticado, deciros cómo afrontar la enfermedad y tratarla.

Definición y criterios de clasificación:

La epilepsia implica una actividad eléctrica anormal en las neuronas del cerebro, la cual provoca pérdida de la consciencia y a veces convulsiones violentas (que no tienen por qué ocurrir). 

Es muy importante para el clínico poder diferenciar mediante preguntas entre epilepsia/síncope y otros procesos patológicos similares. Para nosotros, es de una ayuda increíble que el dueño nos proporcione toda la información descriptiva que pueda. De hecho, alguna vez nos han traído hasta vídeos del proceso, y es un material que nos aporta muchísimo a la hora de diagnosticar una epilepsia. Como suele decirse: “una imagen vale más que mil palabras”.

¿Qué debe ocurrir en una epilepsia para ser considerada como tal? Vamos a verlo:

  1. Debe haber pérdida de la consciencia. Generalmente os preguntaremos si sigue vuestra voz cuando le habláis durante el ataque. También es muy común que al finalizar el ataque veamos un poco de baba en sus comisuras o incluso que se hagan pipí y caca encima al quedar inconscientes. 
  2. Generalmente hay una etapa preictial. Como un “preludio” del ataque. Mucha gente nos cuenta que su gato se “esconde”, o que su perro mira hacia arriba antes de que ocurra la epilepsia en sí misma. Como si el animal supiera lo que va a pasar de antemano. Las personas con epilepsia suelen decir que antes de que ocurra un ataque perciben un olor a quemado particular, así que es probable que en el caso de los perros y los gatos ocurra algo similar. 
  3. También algunas veces la epilepsia se asocia a algún momento excitante del día: cuando la familia se sienta en la mesa a comer, o cuando llegamos a casa y se ponen contentos de vernos. 
  4. También hay una etapa postictal: unas horas después del ataque vemos que nuestro amigo parece más “deprimido” o dormido que antes del ataque. 
  5. Para ser considerada epilepsia idiopática (congénita, “de nacimiento” digamos) lo más probable es que el paciente tenga menos de 5 años.

Importante: si una epilepsia dura más de 5 minutos o tiene más de una convulsión en menos de 24 h es una URGENCIA.

¿Qué causa una epilepsia?

MUCHAS cosas. Pero aquí os vamos a contar las más comunes y qué pruebas hacemos en la clínica para descartarlas. 

Cuando es la primera vez que vuestro amigo padece un ataque, os pedimos siempre que vengáis al veterinario lo antes posible para ver que todo está bien.

Lo primero que realizamos es una analítica completa del peludo, una ecografía y una radiografía. La razón por la que hacemos esto es porque:

  1. Dolores muy fuertes ocasionados por problemas digestivos pueden causar comportamientos en nuestro amigo que nos recuerden a una epilepsia.
  2. Las hipogluciemias (sobre todo en perros toy) son una causa de epilepsia

Una vez hemos descartado estas dos enfermedades, el siguiente paso es mirar los ácidos biliares pre y postpandriales. Estas enzimas son muy específicas del hígado, e idealmente nos interesa mirarlos en ayunas y dos horas después de comer para mirar si han aumentado anormalmente. ¿Por qué hacemos esto? Porque el hígado es el órgano que depura la sangre que viene del aparato digestivo tras recoger los nutrientes de la comida por una vena especial llamada “porta” que no debe mezclarse con la sangre sistémica (la que va al resto del cuerpo) precisamente porque es una sangre “sucia” y debe pasar antes por el hígado para que la limpien. 

El problema es que en algunos animales, esa vena porta sí se comunica con la sangre sistémica (en realidad suele ser una malformación congénita en muchos casos: hay una comunicación anómala entre la vena porta y el resto del “circuito” y los tóxicos pasan a circulación general). 

Al tener esos tóxicos circulando por el cuerpo el cerebro “se intoxica” y puede darnos la sensación de que el animal tiene una convulsión porque suelen hacer cosas muy raras: andan “borrachos”, se quedan tumbados y pierden la consciencia, se quedan quietos mirando a la pared etc.

Si los ácidos biliares nos salen positivos, ¡tenemos el diagnóstico!

Pero… ¿y si los ácidos biliares salen bien?

Entonces debemos pasar directamente a realizar un TAC/Resonancia magnética. 

La razón de esta última prueba es para diferenciar si estamos ante una epilepsia estructural o idiopática.

  • La epilepsia estructural sucede porque literalmente hay “una estructura” dentro del cerebro que causa la epilepsia. Generalmente es un tumor ¡Pero pueden ser muchas cosas!
  • La epilepsia idiopática en una frase coloquial sería algo así como: “Todo está bien pero tiene epilepsia”. Exactamente igual que ocurre con los niños epilépticos cuando se diagnostica, vemos que el animal está perfectamente sano pero tiene esa hiperactividad eléctrica en el cerebro que le hace sufrir ataques.

En el caso de la epilepsia idiopática, no tenemos forma de curar la enfermedad de forma definitiva, pero sí podemos tratarla asegurando una buena calidad de vida del animal.

¿Cómo tratamos la epilepsia idiopática?

Con fármacos que eviten los ataques. Los más usados son el fenobarbital y la imepitoína, y con cada paciente debemos encontrar su dosis ideal terapéutica con tiempo y paciencia.

Inicialmente se le pauta la dosis estandar de fenobarbital (es la que solemos emplear aquí) y debemos ir controlando la dosis cada 6 meses para saber si estamos en el rango terapéutico y si estamos frenando los ataques al 100% sin bajar demasiado la actividad neuronal (a veces hay perros muy sensibles al fenobarbital que en las primeras dosis se quedan muy dormidos).

Todo es cuestión de monitorizar y adaptar los medicamentos a nuestro amigo.

Esperamos que os haya gustado este artículo. ¡Por cierto! si queréis saber cómo afrontar una convulsión cuando ocurre podéis leer este artículo que redactamos en su día.

os explicamos cómo actuar ante una crisis convulsiva cuando ocurre. 

Si queréis que hagamos un artículo exclusivo sobre las otras causas de epilepsia que no son la estructural ni la idiopática ¡escribidnos un mail al correo para que lo sepamos!

Un saludo y nos vemos pronto.

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Traumatologia

Artrosis en gatos y perros

Llega el otoño, los días se acortan y el frío vuelve… y con ello: los dolores articulares. 

Está científicamente demostrado que problemas como la artrosis aumentan o se agudizan durante los meses de bajada de las temperaturas en medicina humana.

Y en nuestros peludos no iba a ser una excepción. ¿Qué es la artrosis? ¿Qué causas tiene? ¿Cómo puedo prevenirla o tratarla? En este artículo te presentamos una de las patologías más comunes en perros y gatos senior y cómo detectarla a tiempo.

¿Qué es la artrosis?

Para conocer mejor esta enfermedad primero tenemos que hablar de las articulaciones. 

Una articulación es la unión de dos huesos. Por ejemplo: el codo es una articulación donde el húmero, el cúbito y el radio se encuentran. Otros ejemplos son la rodilla, el hombro etc.

En las articulaciones hay una serie de elementos fundamentales que son necesarios para que esta funcione:

  1. Ligamentos: limitan el movimiento de la articulación. 
  2. Cartílagos: recubren los huesos e impiden que estos contacten directamente entre ellos para evitar dolor. 
  3. Cápsula sinovial: se encarga de producir la sinovia o líquido sinovial, que lubrifica la articulación para que esta pueda moverse ampliamente y que los cartílagos puedan deslizarse. 
  4. Tendones y músculos: envuelven la articulación

La artrosis es la degeneración de los cartílagos que componen la articulación. Que los cartílagos degeneren y se vuelvan más desgastados puede originar dolor en el animal, y una disminución en la amplitud de movimientos. A veces en procesos muy avanzados de artrosis, si el cartílago está tan desgastado que expone el hueso en la articulación, el daño que esto puede causar al paciente es enorme y difícilmente reparable, por ello es de vital importancia diagnosticar rápido.

¿Qué causas tiene la artrosis?

  1. La raza: las razas medianas y grandes tienen mayor tendencia a sufrir artrosis. Cuanto más peso se carga en una articulación más se desgasta. También porque hay determinadas razas con tendencia genética a padecerla como el Scottish Fold o el Gran Danés.
  2.  Historial de otras patologías locomotoras: la modificación de la postura por la presencia de algún problema en una articulación puede llevar al animal a tener un mayor desgaste y sobrecarga de otros puntos de apoyo y que a la larga se genere artrosis. Por ejemplo, los pastores alemanes con displasia de cadera tienden a sobrecargar los tercios anteriores para que les duela menos la cadera, y esto a la larga desgasta las articulaciones del hombro y del codo. 
  3. La alimentación: Es de vital importancia dar una alimentación adecuada sin sustancias proinflamatorias que nutra bien las articulaciones de nuestro amigo, especialmente en edad de crecimiento del animal, y en pacientes de razas grandes y de crecimiento explosivo como los Maine Coon o los mastines. 
  4. Sobrepeso u obesidad: lo comentado anteriormente, cuanto más peso aguanta una articulación peor. Y el tejido adiposo no es una “mochila” de reservas que llevamos a la espalda y ya está, si no que es un tejido endocrino que está vivo y que se comunica con el cuerpo a través de la liberación de hormonas y citoquinas como la IL6, que es una molécula proinflamatoria que puede acentuar la inflamación articular. Por lo que el sobrepeso ataca a las articulaciones desde dos frentes diferentes.

¿Qué síntomas podemos ver en nuestro amigo para detectarlo?

Ya hemos comentado muchas veces que los perros a veces tienden a ser bastante estoicos con sus dolores (y si ya hablamos de gatos, estos peludos juegan en otra liga). 

Por lo que, en etapas iniciales veremos cosas muy sutiles como que no juegan tanto como antes, que les cuesta subir y bajar escaleras (o que no quieren hacerlo), les cuesta levantarse de su postura de reposo, y en gatos es especialmente típico verlos bajar de las superficies poniendo una pata adelantada antes de saltar para que el esfuerzo articular sea menor. 

Cuando el problema va a más, comezamos a ver cojeras intermitentes o incluso permanentes. Esto implica que el grado de dolor es alto, por lo que debemos acudir al veterinario lo antes posible para hacer una evaluación de la articulación y pautar un tratamiento personalizado en función del grado de degeneración articular del animal.

Si quieres saber más sobre este tema puedes leer los artículos siguientes que os traemos este mes en el blog:

  1. Expresión del dolor en perros
  2. Expresión del dolor en gatos

¿Cómo se puede tratar la artrosis?

  1. Reduciendo la inflamación que está sufriendo la articulación mediante el empleo de antiinflamatorios, corticoides y/o combinándolos con inmunomoduladores (principalmente suplementos de omega 3-6). 
  2. Si estamos en un grado muy alto de dolor: analgésicos opioides. Pero estos últimos los dejamos sólo para los casos más avanzados de artrosis. También pueden usarse otros compuestos naturales como el CBD (Codro Care®).
  3. Empleo de condroprotectores, ya sean por posología oral o inyectables. 
  4. Por supuesto, si hay sobrepeso u obesidad: corregirlo.

¿De qué maneras puedes evitar la artrosis?

  1. Con una nutrición adecuada para nuestro amigo. Recuerda buscar sobre todo sellos de garantía de cuidado de las articulaciones en los piensos. 
  2. Evitando la obesidad
  3. Recuerda: a partir de los 8 años de edad se produce un incremento importante en la prevalencia de artrosis en perros y gatos. Por lo que es fundamental realizar un chequeo senior a partir de esa edad que incluya una revisión articular com la que inclou la Mutua.
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Medicina interna

El dolor en tu perro: reconócelo fácilmente

La de veces que habremos pensado en consulta “ojalá me pudieras decir qué te duele”. Y esque los veterinarios tenemos el inconveniente de que ¡nuestros pacientes no hablan!

Pero afortunadamente, nuestros amigos nos van dejando pequeñas señales para que podamos interpretar si presentan dolor a través de su expresión corporal. 

Quédate y descubre más sobre cómo interpretamos el dolor en los perros. O pasa al siguiente artículo si quieres aprender cómo interpretar el dolor en gatos si eres un amante de los felinos.

Los puntos más importantes en la interpretación del dolor en animales

  1. Aunque no hay un patrón concreto y único que nos diga si un perro está dolorido y a qué intensidad lo está, si suelen coincidir varios comportamientos que sugieren que tiene dolor, como lo son determinadas posturas, gemidos o vocalizaciones. 
  2. Por otro lado, contar con el historial médico y verificar si con el empleo de analgésicos el dolor desparece nos confirman muchas veces la presencia de ese dolor sospechado.  
  3. Un buen conocimiento de los comportamientos asociados al dolor es esencial para la evaluación de este. 
  4. Debe ser tenida en cuenta la opinión de las personas que cuidan del paciente, pues son las que mejor le conocen. 
  5. Los perros y los gatos también desarrollan expresiones faciales de dolor similares a los de las personas además de cambiar su postura y su actitud. 
  6. La escala que debe usarse para la medición del dolor debe ser lo más objetiva posible, garantizando que un mismo animal evaluado por observadores diferentes obtenga siempre la misma escala de puntuación.

Este último punto es muy importante, ya que sería muy fácil poder hacer puntuaciones diferentes de un mismo paciente en lo que a dolor se refiere, generando valoraciones subjetivas.

Por ello, se considera que la escala más válida para la valoración del dolor es la Escala de Glasgow, ya que es la única que garantiza una misma puntuación independientemente de quien mida el nivel de dolor.

Escala de Glasgow simplificada. Fuente: https://doloranimal.org/images/fdocum/escala-glasgow--abreviada-perro-y-gato---ucm.pdf

¿Cómo lo puedes hacer en casa?

Vale, ahora sabéis algo mejor cómo evaluamos los veterinarios el dolor en el perro… pero, ¿qué podéis hacer vosotros para interpretar el dolor en vuestro amigo o qué señales son importantes?

A continuación os dejamos 7 gestos que os pueden sugerir dolor en vuestro amigo. 

  1. Jadeo exagerado o respiración agitada: los animales tienden a respirar muy deprisa cuando sienten dolor, al igual que su corazón, que comienza a latir más deprisa. 
  2. Lamidos excesivos de la zona dolorida. 
  3. Reacción al tacto de la zona dolorida, ya sea sobresaltándose, aullando o llorando si se le toca esa zona o incluso volviéndose agresivo. 
  4. Aislamiento o falta de interacción con el resto de la familia. Tiene menos ganas de jugar, de acercarse a saludar y se recluye el solo en una zona de preferencia sin socializar con los demás. 
  5. Alteración del sueño, precisamente por la presencia de dolor. Puede mostrarse inquieto, o no encontrar una postura en la que se encuentra cómodo para poder dormir.  
  6. Cambios en su comportamiento o actitud, pudiendo llegar a mostrarse más irascibles o agresivos. 
  7. Temblores e incluso convulsiones si el dolor es muy agudo.

Si ves cualquiera de estos signos en tu amigo es probable que tenga dolor por infinitas causas y debes acudir a la consulta lo antes posible. 

¿Cómo tratamos el dolor en la clínica veterinaria?

Dependiendo de si es un dolor de mayor a menor intensidad, de si es neuropático, crónico, agudo, visceral, apendicular etc trataremos de una forma o de otra. 

Pero concretando qué fármacos nos ayudan a evitar el dolor podemos destacar cuatro:

  1. Antiinflamatorios no esteroideos: como el meloxicam. 
  2. Antiinflamatorios esteroideos: como la prednisona/prednisolona
  3. Los opioides, pudiendo usar mixtos o puros
  4. Anestésicos locales como la lidocaína

Pueden usarse solos o en combinación para poder paliar el dolor de forma sinérgica. 

Para vuestra tranquilidad y como conclusión final os diremos que los perros en general son animales muy expresivos y los cuidadores muchas veces intuyen sin mucho problema que su amigo está sufriendo. 

Desgraciadamente, nuestros otros amigos peludos, los gatos, no son tan expresivos y a veces tenemos más dificultad para interpretar qué les pasa a estos bigotudos. 

Si queréis conocer más sobre el dolor en perros podéis visitar la web doloranimal.org donde tenéis artículos y vídeos destacados para aprender mucho más y totalmente gratis.

Y si quieres saber más sobre el dolor animal en gatos, pasa al siguiente artículo de la newsletter.

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Medicina felina

Tu gato tiene dolor y no te lo dice… ¿o si?

Según los expertos...

El dolor en el paciente felino tiene una menor prevalencia de diagnóstico que en los perros no porque no sientan dolor, si no porque este está infradiagnosticado.

Esto es debido a:

  1. La gran maestría de estos animales para esconder su sufrimiento.
  2. La falta de herramientas adaptadas a la especie felina para poder medirlo.

No obstante y a pesar de que evaluar el dolor en gatos es un desafío, a lo largo de los últimos años se han hecho estudios y consensos de expertos para poder acotar mejor los comportamientos que puedan sugerir que un paciente felino presenta dolor. 

En 2016, un grupo de expertos en dolor felino decidieron realizar un consenso sobre esto, llegando a establecer 22 comportamientos en gatos que sugerían la presencia de dolor en el paciente.

Entre estos 22 comportamientos destacan sobre todo:

  1. Dificultad para saltar
  2. Andar anormal
  3. Reacción a la palpación
  4. Esconderse
  5. Jugar menos
  6. Dejar de ronronear
  7. Apetito disminuido
  8. Ojos cerrados

El artículo se llama “Behavioural Signs of Pain in Cats: An Expert Consensus” y sus autores son Isabella Merola y Daniel S. Mills. 

Como podéis ver, estos signos son quizá demasiado inespecíficos, y aunque a los cuidadores os puedan ser útiles en un futuro para acudir a la clínica en caso de que los veáis, no son suficientes para evaluar el grado de dolor para un veterinario. 

La categorización e identificación del dolor

Afortunadamente el descubrimiento definitivo no andaba lejos, y en 2019 a un grupo de investigadores de la Universidad de Montreal se les ocurrió la brillante idea de evaluar la expresión facial del dolor en gatos, monitorizando a pacientes felinos en espacios cerrados y con una cámara robotizada que podía medir angulaciones faciales en estos animales.

Font: https://www.nature.com/articles/s41598-019-55693-8.pdf

Los resultados fueron asombrosos… Se encontraron cinco patrones que indicaban dolor: 

  1. La posición de las orejas: a mayor angulación mayor dolor.
  2. La posición de los bigotes: arqueados con las puntas hacia arriba implican mayor dolor.
  3. La posición de la cabeza: cuanto más agazapada, mayor dolor
  4. Nivel de tensión en el hocico: cuanto más fruncido está, mayor dolor
  5. La posición de los ojos: cuanto más entornados mayor dolor.

Estos patrones les permitieron crear una escala numérica del 1 al 10 contando con estos cinco patrones y establecieron la puntuación 4 como número límite para comenzar a aplicar farmacoterapia contra el dolor en el paciente. 

Os dejamos el enlace al pdf de esta escala por si queréis verla: 

Descargar la escala

Gracias a esos conocimientos adquiridos en estos últimos años, se incorporó la escala de expresión facial en la Escala de Glasgow (la única que garantiza una misma puntuación independientemente del observador que mida el nivel de dolor) para la evaluación del dolor felino, y a día de hoy es usada en todo el mundo por veterinarios.

¿Cómo tratamos el dolor en la veterinaria clínica?

Dependiendo de si es un dolor de mayor a menor intensidad, de si es neuropático, crónico, agudo, visceral, apendicular etc trataremos de una forma o de otra. 

Pero concretando qué fármacos nos ayudan a evitar el dolor podemos destacar cuatro:

  1. Antiinflamatorios no esteroideos: como el meloxicam. 
  2. Antiinflamatorios esteroideos: como la prednisona/prednisolona
  3. Los opioides, pudiendo usar mixtos o puros
  4. Anestésicos locales como la lidocaína

Pueden usarse solos o en combinación para poder paliar el dolor de forma sinérgica. 

Además de los fármacos analgésicos como tal, el tratamiento del dolor es multimodal y debemos tener en cuenta otras cosas como la reducción de peso, la fisioterapia, los suplementos alimenticios y facilitar el acceso a sus recursos (arenero, comida, agua, etc) a estos gatos con dolor.. pero esto nos da para otro artículo entero más adelante! 



Para vuestra tranquilidad y como conclusión final os diremos que aunque seguimos teniendo claro que los gatos sueltan pocas prendas sobre si sienten dolor o no, si estamos atentos y vigilantes, seremos capaces de identificar el dolor para poder tratarlo.

Si queréis conocer más sobre el dolor en gatos podéis visitar la web doloranimal.org donde tenéis artículos y vídeos destacados para aprender mucho más y totalmente gratis.

Para los mayores de 7 años

Si tu gato tiene más de 7 años, aunque aún es joven y le queda mucho por delante, es posible que ya tenga señales de dolor.

Queda con Esther un Felimecres y lo evaluaréis conjuntamente.

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Zoonosis

La Fiebre del Nilo Occidental o West Nile Fever

El virus del Nilo Occidental es una enfermedad transmisible entre animales y humanos (una zoonosis) que, si bien es cierto que en la gran mayoría de casos, cursa de forma asintomática en personas (en el 80% de las ocasiones) puede llegar a ser mortal, causando una infección grave en el sistema nervioso de las personas.

Hospedadores, transmisión y ciclo del virus

  • El animal reservorio de este virus son las aves (principalmente migratorias), las cuales en la mayoría de las ocasiones, no presentan síntomas de la enfermedad. 
  • Los humanos y los équidos (caballos y burros) somos hospedadores finales de la enfermedad, esto quiere decir que podemos contraerla pero no transmitirla. 
  • Es transmitido por la picadura de mosquitos del género Culex, no siendo posible la transmisión por contacto directo entre aves, humanos o équidos entre ellos o aves infectadas en contacto con humanos. 
  • Las migraciones de las aves y el cambio climático son los principales factores que han favorecido su expansión a lo largo y ancho de todo el mundo.

Un poco de historia

Aunque inicialmente se delimitaba a la zona del Nilo Occidental, a día de hoy se encuentra en toda Europa y Euroaisa y en el continente americano desde Canadá hasta Argentina, y su incidencia no para de crecer. De hecho, se considera una enfermedad emergente y vigilada de cerca por la OIE y la OMS. 

Se aisló por primera vez en los años 30 en Uganda donde generó un grave cuadro neurológico en la primera paciente donde se encontró. No recibió demasiada atención por parte de las organizaciones internacionales hasta agosto de 1999, cuando generó un alarmante brote en el Estado de Nueva York. Se descubrió que el origen de dicho brote había surgido por la introducción única de aves originarias de Israel.

Este brote afectó gravemente a aves, humanos y caballos ya que era una variante del virus mucho más letal que las anteriores, afectando gravemente a los cuervos. 

Este brote fue tan letal que muchos neoyorquinos literalmente vieron “llover cuervos muertos” aquel verano, como si de una novela de E. Alan Poe se tratara. 

Desde ese primer reporte en Estados Unidos, las cifras e incidencias no han hecho más que aumentar año tras año en cada país donde se haya declarado esta enfermedad.

¿Y en España?

Según los últimos datos del MAPA (Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación) el cual se encarga de realizar reportes anuales de esta y muchas otras zoonosis, entre los años 2010 y 2020 se han detectado múltiples brotes en aves y caballos en Andalucía, Castilla La Mancha, Extremadura, Comunidad Valenciana, Castilla y León y Cataluña. 

En 2017, se aisló además en Lérida un azor común que presentaba el linaje 2 del virus (el mismo que generó el famoso brote de Nueva York). En 2020 se volvió a aislar este mismo linaje en aves silvestres de Lérida y Tarragona. Ese mismo año se detectaron focos equinos y casos graves en Andalucía Extremadura, Castilla- La Mancha, Comunidad Valenciana y Cataluña. 

La mayoría de los estudios de esta enfermedad que realiza el MAPA en España se desarrollan en Doñana (debido a que es un gran nicho de aves migratorias) donde la seroprevalencia de este virus (Seroprevalencia: porcentaje de una población en estudio que da positivo a un test serológico) es del 10,4%, aunque hay especies concretas como la Focha común que llegan a un 40%.

¿Qué sintomatología genera en humanos?

En el 80% de los casos la enfermedad se desarrolla de forma asintomática. Pero en el 20% restante puede ocasionar:

  • Fiebre
  • Fatiga
  • Malestar
  • Cefalea
  • Dolor muscular
  • Debilidad
  • Encefalitis
  • Parálisis
  • Cuadros neurológicos graves como desorientación, ataxia o coma.

Hasta en un 14% de los casos que desarrollan cuadro neurológico, acaban en muerte.

¿Existe algún tratamiento actualmente?

Por ahora existe una vacuna para equinos que ha demostrado su eficacia, pero en personas únicamente puede suministrarse tratamiento de soporte (suero intra venoso, hospitalización y cuidados intensivos) hasta que el propio cuerpo detenga la infección por sí solo. Este es uno de los principales problemas que tenemos con los virus: a penas tenemos fármacos que puedan acabar con ellos cuando hay una infección activa, y lo único que verdaderamente podemos hacer contra ellos es prevenir y vacunar.

¿A qué se debe esta reemergencia del virus?

Muchos ecólogos y virólogos afirman que el calentamiento global es un claro factor ambiental que favorece la conquista de este virus allá a donde va, ya que cada vez se alargan más los veranos y esto hace posible que los mosquitos puedan alargar sus estancias en los países del norte. Además, muchos expertos en la materia creen firmemente que la disminución de la biodiversidad, que muchas veces ejerce un “efecto dilución” en la transmisión de muchos virus, es también otro factor que favorece la diseminación de esta y otras enfermedades zoonóticas.

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Oncología

Hemangiosarcoma

Hoy queríamos hablar de un tipo de cáncer en perros muy común que tiene una elevada agresividad y además mal pronóstico de no tratarse: el hemangiosarcoma.

¿Qué es un hemangiosarcoma?

El hemangiosarcoma es un tumor maligno que nace de la estirpe epitelial de las células del endotelio vascular. 

El endotelio vascular es el tejido que recubre la pared interna de los vasos sanguíneos, es decir, que puede nacer en cualquier lecho vascular del cuerpo.

En perros constituye el 5% del total de los tumores que se ven en la clínica y en torno al 12-21% de los tumores mesenquimales (tejido de sostén del cuerpo). Aunque en gatos puede darse también, es menos habitual (2% del total de los tumores). 

Las localizaciones más habituales de este tumor son el bazo (45-51% de los casos), corazón (es la neoplasia cardiaca más común) y piel (2,3-3,6% de los tumores cutáneos). 

¿Cuál es el paciente “tipo”?

En perros:

  1. Edad media de presentación: 10 años. 
  2. Razas predispuestas:
    1. Pastor Alemán
    2. Golden Retriever
    3. Labrador Retriever
    4. Boxer
    5. Pitbull
  3. Se sabe que en perros de capa blanca, sobre todo por exposición solar prolongada, es común encontrar hemangiosarcomas cutáneos. 
  •  

En gatos la edad media de presentación es de 10 años y no hay predisposición racial (al menos que se sepa). Es importante destacar que en gatos hay poca literatura al respecto a las presentaciones de este tumor y los datos recogidos generalmente son de reportes puntuales que se hacen de casos clínicos individuales.  

¿Qué síntomas tiene un paciente con hemangiosarcoma?

El cuadro clínico puede ir desde una sintomatología inespecífica (decaimiento, inapetencia, pérdida de peso) hasta situaciones de urgencia por shock causado por la rotura del tumor. Veréis, el hemangiosarcoma es un tumor muy muy blando y fácil de romper, por lo que si ocurre, provoca hemorragias internas y una consecuente falta de sangre en el cuerpo de una forma muy rápida. 

De hecho más de una vez nos han venido perros con el abdomen hinchado y lleno de sangre porque el perro no ha dado síntomas hasta hace unas horas cuando se le ha roto el hemangiosarcoma que tenía en el bazo. 

Desgraciadamente cuando esto ocurre, solamente hay dos opciones:

  1. O se realiza una cirugía de urgencia previa estabilización del animal para parar la hemorragia y extirpar el tumor primario.
  2. O bien se procede a la eutanasia del animal. 

Y lo más duro de todo esto es que la familia del paciente no dispone del tiempo que le gustaría para tomar esa decisión.

Por esto son tan importantes las revisiones geriátricas anuales. Para detectar estos y otros problemas a tiempo. 

¿Y en el caso de que se detecte a tiempo? ¿Qué se puede hacer?

Desgraciadamente, el hemangiosarcoma es un tumor tremendamente agresivo, por lo que el pronóstico para el paciente suele ser desfavorable. 

De hecho en el caso de los hemangiosarcomas originados en el corazón, la gran mayoría de las veces cuando se diagnostican ya tienen metástasis a distancia. Esto se explica porque es un tumor de células del endotelio vascular. Es decir, tiene una gran capacidad para acceder a la sangre y diseminarse. 

Pero esto no significa que debamos dar la batalla por vencida. 

Generalmente si se decide luchar contra este cáncer, la estrategia más eficaz implica:

  1. Cirugía para extirpar el tumor primario y evitar futuras hemorragias
  2. Quimioterapia

Podemos simplemente quitar el tumor primario y ya está (de hecho mucha gente lo hace) pero debemos advertirles de que la esperanza de vida del paciente no mejora mucho respecto a no hacer nada (normalmente sin quimioterapia no superan los 2 meses de esperanza de vida). 

La quimioterapia puede alargar la vida del paciente siempre primando la calidad de esta frente a cualquier otro factor hasta 6 meses o incluso un año. 

La quimioterapia consiste básicamente en administrar fármacos por vía intravenosa cada 21 días, realizando entre 5 y 6 ciclos, y realizando analíticas seriadas al paciente antes de hacer la quimioterapia. 

Ya os hemos contado en post anteriores que la quimioterapia en veterinaria no busca la curación del cáncer en tumores agresivos, si no alargar la vida del paciente siempre que se pueda con una calidad de vida aceptable. 

No obstante, tanto si se decide realizar quimioterapia o no la decisión de los familiares del animal es válida, respetada y apoyada por el equipo de ARA Veterinaris, y la no realización de quimioterapia ni de cirugía no excluye que no se realice un seguimiento exhaustivo del paciente. 

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Oncología

Quimioterapia

Davant el diagnostic d’un tumor, sovint ens quedem amb que la única opció de tractament és passar per quiròfan. Quan ja ho hem fet ens quedem tranquils «ja hem fet tot el què podiem». 

No, encara podem fer més!

Perquè serveix la quimioteràpia?

Quan diagnostiquem un càncer el primer que intentem fer és treure’l el més aviat possible perquè no afecti al pacient i no s’escampi pel cos.

En la cirurgia traurem tot el tumor que sigui possible (a vegades està enganxat a estructures vitals com artèries o òrgans importants i no el podem treure del tot). Sempre que podem no traiem només el tumor en si sinó que traiem una mica més del teixit del voltant per assegurar-nos que hem eliminat totes les cèl·lules tumorals.

Quan aconseguim treure tot el tumor i a més a més el teixit del voltant està net, diem que té els marges negatius o lliures

Això, com dèiem, no sempre és possible. Si no es pot aconseguir perquè el tumor és molt agressiu i s’infiltra i toca estructures importants ens obliga a buscar una manera de “matar” aquestes cèl·lules que no es poden treure: això és el que fem amb la quimioteràpia.

Però no sempre es pot fer quimioteràpia, a vegades hi ha càncers que no responen a cap medicació. S’ha de valorar sempre abans d’iniciar un tractament així perquè el cost i els efectes secundaris han de tenir-se en compte a l’hora de fer-ho o no.

Per altra banda hi ha tumors que no es poden operar ni reduir de mida (o el pacient no és apte per una anestesia) i la quimioteràpia ajuda a pal·liar-ne el creixement, fer-lo més lent i per tant millorar la qualitat de vida del pacient.

Abans de la quimioteràpia

Per estar segurs que el tipus de tumor que té el teu gat o gos respondrà al tractament cal que, quan el traiem mitjançant una cirugia agresiva, fem una biòpsia. Aquesta prova és imprescindible per posar nom i cognoms al tumor i poder triar quins medicaments aniran millor per acabar d’eliminar-lo.

El procés d’administrar la quimoteràpia acostuma a durar més o menys una hora i en aquest temps el pacient ha d’estar quiet perquè li pugui entrar bé la medicació per la via intravenosa. Si el teu gos o gat és neguitós pot ser que calgui sedar-lo una mica perquè estigui més tranquil i poguem fer tot el procés sense risc.

En què consisteix

Les cèl·lules tumorals es reprodueixen molt ràpid, el què fan els quimioteràpics és atacar les cèl·lules amb alta reproducció i les maten. El problema és que al cos hi ha altres cèl·lules que també es reprodueixen molt com les de l’intestí. 

Cost del tractament

Alguns dels productes que utilitzem per fer quimioteràpia tenen un cost elevat i, com que cal fer varies sessions durant alguns mesos, el total del tractament és costós.

Per poder fer un càlcul exacte del cost és necessari valorar quantes sessions de mitjana s’han de fer i el pes que té el pacient. En funció d’això es valora quan valdrà el total del tractament.

Després de la sessió

En les hores posteriors a la sessió de quimioteràpia és important controlar la temperatura del pacient a casa o a la clínica.

També cal que sàpigues que les següents 48h caldrà que recullis amb més precaució de l’habitual les caques i els pipis, si es tracta d’un gos i fa pipi al carrer, llençar-hi un bon raig d’aigua i procurar no passejar per zones properes a escoles, centres mèdics i centres de persones grans.

Efectes secundaris

Els quimioteràpics van dirigits a destruir cèl·lules que s’estan reproduint molt ràpid, per això de manera secundaria ataquen també a les cèl·lules de l’intestí i a les de la medul·la òssia, provocant:

Per controlar aquests últims efectes fem una analítica abans de cada sessió de quimioteràpia en que sobretot mirem com estan els glòbuls vermells i blancs. Els efectes, si n’hi ha, solen ser lleus i transitoris. 

Tot i que en gossos no causa caiguda de cabell en general, hi ha algunes races com els Shih-tzu, Lhasa Apso o Bichón Maltés que sí que poden afectar-se més.

També és important que durant la sessió el pacient estigui ben quiet perquè si el líquid quimioteràpic sortís de la via pot irritar molt la pell.

Què és la teràpia mentronòmica?

Potser has sentit aquest nom tan estrany alguna vegada..

La quimioteràpia metronòmica és un tipus de protocol de quimioteràpia que consisteix en l’eliminació dels vasos que van al tumor i que l’estan nutrint. Així s’ataca de manera indirecta.

Es fan servir dosis més baixes que les dels protocols habituals i acostuma a ser més econòmica. 

A diferència dels protocols habituals, la terapia metronómica és diària i no es para mai.

El problema és que de moment es troba encara en fases d’estudi i no se’n pot garantir la seva efectivitat total.

Quimioteràpia a casa

Alguns protocols quimioteràpics combinen teràpia intravenosa a la clínica i oral a casa, d’altres són 100% oral, tot dependrà del tipus de tumor que hi hagi.

Quan cal donar medicació quimioteràpica oral a casa cal prendre una sèrie de precaucions:

Sobretot segueix sempre aquestes precaucions, els quimioteràpics són productes molt tòxics i agresius. Si tens qualsevol dubte consulta’ns-ho!

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Exóticos

Parásitos en mapaches que atacan el cerebro humano

Si algo nos ha demostrado el CoViD es que las zoonosis (enfermedades compartidas entre humanos y animales) no deben ser tomadas a la ligera. Sabías que el 60% de las enfermedades son zoonosis? Hoy hablamos de una enfermedad emergente en Europa causada por la invasión creciente de mapaches: la larva migrans cerebral. 

Para saber más sigue leyendo… 

 

La situación del mapache en la P.Ibérica

¿Qué tiene de especial este parásito? 

B. procyonis es un parásito nematodo (gusano redondo) que encuentra a su hospedador final y a su reservorio en el mapache, donde causa una enfermedad neurológica severa con fallo en la coordinación, ceguera, y a menudo la muerte. 

Las personas, en el ciclo de este parásito jugamos el papel de hospedador accidental. Un hospedador accidental es un hospedador al que el parásito no está bien adaptado y tiende a causar más daño. No suelen darse muchas infestaciones al año en personas por este parásito, pero cuando somos infestados, desarrollamos un cuadro clínico grave. La llamada larva migrans cerebral

Síntomas, letalidad y consecuencias

La larva migrans neuronal se produce cuando los parásitos migran a través del SNC. Los primeros signos suelen ser leves, como cambios en el comportamiento o estado de ánimo, letargia, somnolencia o debilidad pero que rápidamente pueden tornarse graves. Se han descrito una diversidad de signos que incluyen ataxia, paresia o parálisis, temblores, convulsiones e incluso el coma. En muchos casos, también se producen signos oculares como ceguera. La larva migrans neuronal puede llegar a ser mortal y los pacientes que sobreviven a ella lo hacen a menudo con secuelas neurológicas permanentes. 

Si bien es cierto que la larva migrans cerebral por B. procyonis es una enfermedad endémica en América principalmente, la incorporación de mapaches en Europa ha hecho que en nuestro continente sea considerada una enfermedad emergente.

Una de las claves de su propagación de B. procyonis es la resistencia del parásito en el medio ambiente, ya que los huevos de este gusano sólo pueden eliminarse con agua hirviendo. 

No existe un tratamiento standard para esta enfermedad, pero el uso combinado de albendazol y corticoides ha sido por el momento el que mejor resultados ha presentado. 

Una visión ética es la mejor medida preventiva

Independientemente de los motivos sanitarios que hemos comentado, queremos recordar que los mapaches son animales salvajes y que su tenencia en cautividad les genera sufrimiento, estrés y les hace desarrollar conductas patológicas. 

Esta “moda” de tenencia de animales “exóticos” no se limita solo a los mapaches, si no a los suricatos, los coatíes o incluso con el gato serval africano (esta última especie además está protegida, por lo que su posesión es aún más grave en su caso). 

Recordemos siempre que cuando se trata de animales salvajes, si nos importan, debemos dejarlos libres. 

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Oncología

Osteosarcoma: un tumor en el núcleo del cuerpo

El osteosarcoma es el tumor de células mesenquimatosas del hueso más común en el perro.  Es uno de los cánceres más agresivos y fulminantes que existen, y metastatizan con muchísima facilidad. En este artículo os contamos los factores predisponentes en perros para padecer este tipo de cáncer, cómo se diagnostica y cómo se trata. Sigue leyendo para saber más…

¿Qué es?

El osteosarcoma es un tumor que se origina en las células nobles del hueso. Es el cáncer de hueso más común en el perro, y además es considerado de alto grado. 

¿Tiene riesgo mi perro/gato?

  1. La primordial y más importante es el peso del animal, ya que se ha demostrado que el 80% de los osteosarcomas son diagnosticados en razas de gran tamaño (más de 30 kg) y la gran mayoría de ellos se sitúan en los huesos largos de las extremidades. 
  2. La edad: si bien es cierto que se han descrito casos de osteosarcomas desde los 6 meses hasta los 15 años de vida, se sabe que hay un aumento significativo de los casos a partir de los 7 años de edad.
  3. La obesidad es un factor de riesgo determinante que aumenta las posibilidades de padecerlo.
  4. Haber sufrido una fractura ósea en los huesos de las extremidades: cuantos más traumatismos haya habido, más probabilidades tenemos de que se desarrolle.

Síntomas habituales

Debemos pensar que este tumor es una masa desorganizada de células óseas que poco a poco van creciendo dentro del tejido óseo, volviéndose cada vez más invasivo y destruyendo la matriz ósea. Es decir: duele muchísimo. 

A menudo nos encontramos con perros que presentan un alto grado de dolor al explorar sus extremidades, y solemos observar la masa por palpación desde fuera si es muy evidente. Aunque hay perros y casi todos los gatos, que no expresan dolor y que guardan la misma actitud de siempre pero simplemente “van cojos”. 

Las razas que son típicamente “estoicas” o que soportan muy bien el dolor como los tipo pitbull, staffy o bull terrier junto con los Retriever, tardan más en mostrar el dolor bajo nuestra experiencia clínica personal. 

Pruebas de confirmación

  • Para verificar la existencia de un osteosarcoma primero debemos realizar una radiografía para evidenciar la presencia de esa masa ósea. Generalmente vemos una imagen “apolillada” dentro del hueso de la extremidad afectada.
  • Para diferenciarla de otras posibles causas de cojera que sean compatibles con esa imagen radiográfica como la osteomielitis, otros tumores como es osteoma, el osteocondroma o tumores de la médula ósea, debemos realizar una biopsia de la masa sospechosa. Esta prueba debe hacerse, por supuesto, bajo sedación. 

¿El tratamiento es útil?

El tratamiento puede ser tanto terapéutico como paliativo.

Tratamiento terapéutico:

  • Incluye por una parte la amputación radical de la extremidad afectada y por otra parte la aplicación de quimioterapia. Y no tiene sentido realizar una sin la otra.

Esto se entiende así porque mediante la amputación radical del miembro afectado eliminamos el tumor primario y el dolor que causa su expansión por el tejido óseo. Pero, al ser un tumor de alto grado, sin la realización de quimioterapia y solo con amputación, la esperanza de vida del animal es de 3-4 meses. 

En quimioterapia se habla de que el tratamiento más completo y eficaz incluye cisplatino y doxorrubicina intravenosa cada 3 semanas espaciados un día. Deben de realizarse mínimo 6 ciclos en total. La media de supervivencia con este tratamiento es de 540 días. También puede emplearse doxorrubicina sola, pero es un tratamiento algo menos eficaz que el anterior. 

Tratamiento paliativo:

  • Consiste en aplicar medicación antiinflamatoria y analgésica combinada para evitar dolor al animal mientras la enfermedad progresa. 

La media de supervivencia en este caso es inferior a 2 meses. Principalmente empleamos meloxicam o corticoides combinados con algún opioide más o menos potente dependiendo del grado de dolor del paciente. 

Desde ARA Veterinaris queremos recordar que en oncología veterinaria, y más concretamente en quimioterapia veterinaria, se debe primar siempre la calidad de vida del animal frente a la cantidad de tiempo que le quede, y que siempre debe buscarse ante todo, el bienestar, tanto del paciente como del responsable del animal. Por ello, las dosis administradas suelen ser bien toleradas por el paciente, si bien es cierto que pueden dar toxicidad y efectos secundarios, la probabilidad de que esto ocurra es mucho más baja que en oncología humana, donde los tratamientos son mucho más agresivos.