El asma es una enfermedad que afecta al 1% de los gatos, también se conoce como bronquitis crónica o bronquitis alérgica.

Los principales cambios que se pueden detectar de la enfermedad se ven en casa con el día a día, por eso es tan importante que todos los propietarios de gatos sepan reconocer y cómo actuar.

¿Qué es el asma felino?

El asma es una enfermedad que afecta al sistema respiratorio, concretamente a los bronquios pulmonares. Cuando un gato sufre asma sus bronquios se contraen y se hacen más estrechos.

Además su sistema inmunológico cuando reacciona contra algún alergeno provoca que los bronquios se inflamen más. Todo esto junto hace que el gatito tenga problemas para expulsar el aire que tiene dentro de los pulmones hacia fuera.

¿Qué síntomas puedo ver en mi gato?

El Bonny está jugando normal y de repente se para y deja de jugar

Anna D.

Respira muy rápido y hace ruido cuando saca el aire, como un silbido

Marc R.

Estas son algunas de las cosas que más habitualmente nos dice y que te hacen poner en alerta.

También algunos gatos empiezan por vomitar bolas de pelo o haciendo una tos que se parece a la que hacen cuando tienen bolas de pelo.

Como siempre, los gatos son pacientes silenciosos y muchas veces es difícil detectar los primeros síntomas. Algunos gatos vienen a la consulta con ataques de asma graves con problemas respiratorios muy complicados y que pueden morir sólo por el estrés de venir al veterinario.

Una manera sencilla de saber si tu gato está empezando a tener un problema respiratorio es que conozcas cuál es su frecuencia respiratoria normal. Así si nunca lo ves respirar de manera diferente podrás saber si es grave.

Te recomendamos que durante una semana mientras tu gato duerme, más o menos siempre a la misma hora (o siempre por la tarde o por la mañana, por ejemplo) cuentes el número de respiraciones que hace durante 1 minuto. Apunta y haz una media de todas las medidas que hayas tomado durante una semana. Normalmente los gatos sanos hacen entre 20 y 40 respiraciones por minuto, es una variación muy grande! Por eso es tan importante saber cuál es la media de tu gato.

¿Cómo se diagnostica?

Un gato con un ataque de asma es un paciente de alto riesgo, por eso lo primero que haremos, antes de confirmar si es asma o si es otra cosa (por ejemplo un problema cardíaco o un derrame pleural) es estabilizarlo con oxígeno. Puede que este procedimiento dure varias horas, hasta que vemos que el gato vuelve a tener las mucosas de color rosado y que respira mejor.

Cuando ya podemos manipularlo con calma lo más importante es posible realizar una radiografía del tórax donde veremos como están todos los órganos.

No existe una prueba diagnóstica concreta y rápida que nos indique si un gato tiene o no tiene asma, por eso tenemos que descartar otras causas: trataremos que el corazón esté bien, tenga la forma y el tamaño adecuado y no esté desplazarse; comprobaremos que los pulmones no tienen líquido en su interior o en sus inmediaciones..

Si ya hemos descartado estos otros posibles problemas respiratorios y cardíacos, haremos una prueba muy útil que se llama lavado transtraqueal y que consiste en obtener células de los vías respiratorias más profundas mediante la introducción de un poco de líquido en el pulmón y volviéndolo a aspirar. Así este líquido «lava» los pulmones, s’imprena de células pulmonares y mirando estas células podemos observar si nos indican que existe la inflamación característica del asma.

En algunos casos que la radiografía y el lavado no son suficientemente clarificadores, utilizamos un aparato de endoscopia para entrar en los bronquios (hacemos una broncoscopia) y ver cómo están para saber si están inflamados por culpa del asma.

¿Tiene tratamiento?

El primer tratamiento en caso de un ataque de asma es el oxígeno puro: los pulmones no están funcionando bien y necesitan que todo el aire que les llegue sea 100% oxígeno para aprovecharlo al máximo y no morir!

Como el problema que tiene un gato asmático es la inflamación de los bronquios, el tratamiento consiste en utilizar cortico en nebulizador (parecido a los «ventolina» de los humanos), pero no siempre es bien tolerado por los gatos, ya que se utilizará una cámara de aire para que inhalen el medicamento poco a poco y los suele molestar.

El tratamiento es de por vida, no se puede curar el asma y mucho gatos deben convivir con estas inhalaciones al menos una vez al día. Si tu gato tiene asma te enseñaremos cómo hacerlo para que sea lo menos molesto posible.

¿Puedo evitar que mi gato tenga asma?

Aunque es una enfermedad que no se sabe del todo claro la causa, si que hay una serie de factores de riesgo que puedes evitar en casa como por ejemplo:

Te recomendamos que evites exponer a tu gato a estos posibles desencadenantes y que si lo ves respirar de manera diferente o que tiene menos actividad de la normal nos avises enseguida.