Llega el otoño, los días se acortan y el frío vuelve… y con ello: los dolores articulares. 

Está científicamente demostrado que problemas como la artrosis aumentan o se agudizan durante los meses de bajada de las temperaturas en medicina humana.

Y en nuestros peludos no iba a ser una excepción. ¿Qué es la artrosis? ¿Qué causas tiene? ¿Cómo puedo prevenirla o tratarla? En este artículo te presentamos una de las patologías más comunes en perros y gatos senior y cómo detectarla a tiempo.

¿Qué es la artrosis?

Para conocer mejor esta enfermedad primero tenemos que hablar de las articulaciones. 

Una articulación es la unión de dos huesos. Por ejemplo: el codo es una articulación donde el húmero, el cúbito y el radio se encuentran. Otros ejemplos son la rodilla, el hombro etc.

En las articulaciones hay una serie de elementos fundamentales que son necesarios para que esta funcione:

  1. Ligamentos: limitan el movimiento de la articulación. 
  2. Cartílagos: recubren los huesos e impiden que estos contacten directamente entre ellos para evitar dolor. 
  3. Cápsula sinovial: se encarga de producir la sinovia o líquido sinovial, que lubrifica la articulación para que esta pueda moverse ampliamente y que los cartílagos puedan deslizarse. 
  4. Tendones y músculos: envuelven la articulación

La artrosis es la degeneración de los cartílagos que componen la articulación. Que los cartílagos degeneren y se vuelvan más desgastados puede originar dolor en el animal, y una disminución en la amplitud de movimientos. A veces en procesos muy avanzados de artrosis, si el cartílago está tan desgastado que expone el hueso en la articulación, el daño que esto puede causar al paciente es enorme y difícilmente reparable, por ello es de vital importancia diagnosticar rápido.

¿Qué causas tiene la artrosis?

  1. La raza: las razas medianas y grandes tienen mayor tendencia a sufrir artrosis. Cuanto más peso se carga en una articulación más se desgasta. También porque hay determinadas razas con tendencia genética a padecerla como el Scottish Fold o el Gran Danés.
  2.  Historial de otras patologías locomotoras: la modificación de la postura por la presencia de algún problema en una articulación puede llevar al animal a tener un mayor desgaste y sobrecarga de otros puntos de apoyo y que a la larga se genere artrosis. Por ejemplo, los pastores alemanes con displasia de cadera tienden a sobrecargar los tercios anteriores para que les duela menos la cadera, y esto a la larga desgasta las articulaciones del hombro y del codo. 
  3. La alimentación: Es de vital importancia dar una alimentación adecuada sin sustancias proinflamatorias que nutra bien las articulaciones de nuestro amigo, especialmente en edad de crecimiento del animal, y en pacientes de razas grandes y de crecimiento explosivo como los Maine Coon o los mastines. 
  4. Sobrepeso u obesidad: lo comentado anteriormente, cuanto más peso aguanta una articulación peor. Y el tejido adiposo no es una “mochila” de reservas que llevamos a la espalda y ya está, si no que es un tejido endocrino que está vivo y que se comunica con el cuerpo a través de la liberación de hormonas y citoquinas como la IL6, que es una molécula proinflamatoria que puede acentuar la inflamación articular. Por lo que el sobrepeso ataca a las articulaciones desde dos frentes diferentes.

¿Qué síntomas podemos ver en nuestro amigo para detectarlo?

Ya hemos comentado muchas veces que los perros a veces tienden a ser bastante estoicos con sus dolores (y si ya hablamos de gatos, estos peludos juegan en otra liga). 

Por lo que, en etapas iniciales veremos cosas muy sutiles como que no juegan tanto como antes, que les cuesta subir y bajar escaleras (o que no quieren hacerlo), les cuesta levantarse de su postura de reposo, y en gatos es especialmente típico verlos bajar de las superficies poniendo una pata adelantada antes de saltar para que el esfuerzo articular sea menor. 

Cuando el problema va a más, comezamos a ver cojeras intermitentes o incluso permanentes. Esto implica que el grado de dolor es alto, por lo que debemos acudir al veterinario lo antes posible para hacer una evaluación de la articulación y pautar un tratamiento personalizado en función del grado de degeneración articular del animal.

Si quieres saber más sobre este tema puedes leer los artículos siguientes que os traemos este mes en el blog:

  1. Expresión del dolor en perros
  2. Expresión del dolor en gatos

¿Cómo se puede tratar la artrosis?

  1. Reduciendo la inflamación que está sufriendo la articulación mediante el empleo de antiinflamatorios, corticoides y/o combinándolos con inmunomoduladores (principalmente suplementos de omega 3-6). 
  2. Si estamos en un grado muy alto de dolor: analgésicos opioides. Pero estos últimos los dejamos sólo para los casos más avanzados de artrosis. También pueden usarse otros compuestos naturales como el CBD (Codro Care®).
  3. Empleo de condroprotectores, ya sean por posología oral o inyectables. 
  4. Por supuesto, si hay sobrepeso u obesidad: corregirlo.

¿De qué maneras puedes evitar la artrosis?

  1. Con una nutrición adecuada para nuestro amigo. Recuerda buscar sobre todo sellos de garantía de cuidado de las articulaciones en los piensos. 
  2. Evitando la obesidad
  3. Recuerda: a partir de los 8 años de edad se produce un incremento importante en la prevalencia de artrosis en perros y gatos. Por lo que es fundamental realizar un chequeo senior a partir de esa edad que incluya una revisión articular com la que inclou la Mutua.