Muchas veces atendemos consultas en las que se nos presentan animales que tienen problemas de picor y diarreas conjuntamente. Esto, generalmente nos hace saltar las alarmas a los veterinarios, y tener como diagnóstico principal que se trate de una alergia de tipo alimentario.

¿Qué es una alergia alimentaria?

Una alergia es una hipersensibilidad por parte del cuerpo al ser expuesto a alguna molécula ajena a él por el cual desarrolla una reacción inflamatoria exagerada que, de forma normal, no debería suceder. Las alergias pueden ser ambientales o alimentarias. Por ejemplo, una alergia al polen sería una alergia de tipo ambiental. Sin embargo, alergia al pollo sería una alergia de tipo alimentaria.

¿Cómo se desarrollan las alergias?

Se sabe que hay un factor genético, pero no está del todo claro cuál es el detonante. Algunas razas como los bulldog, los West Highland White Terrier o el Shih Tzu son predisponentes a desarrollar alergias.

Generalmente, las alergias se desarrollan entre los 0 y los 5 años y la molécula inflamatoria que más influye en la modulación de las alergias es la inmunoglobulina E (IgE), la cual al anclarse en las moléculas alergénicas manda una señal al cuerpo para que este libere histamina, que es la hormona final que desarrolla todo el cuadro de picor e inflamación intestinal.  

¿Qué sintomatología tienen los perros con alergias alimentarias?

Sobre todo veremos:

¿Cómo se diagnostica una alergia alimentaria?

Cuando llega a la consulta algún perro sobre el que se tiene sospecha de alergia alimentaria, lo primero que hacemos es pediros que rellenéis un cuestionario con los síntomas clínicos de vuestra mascota. Si tras leerlo, creemos que es posible que la alergia sea de tipo alimentario, procedemos a hacer una dieta de eliminación.

Una dieta de eliminación es aquella que, como su propio nombre indica, elimina los alérgenos más comunes en los piensos comerciales, como las proteínas, de animales “con plumas” (pollo, pavo o pato) o los cereales más convencionales como el trigo, y se sustituyen por proteínas más novedosas como salmón, conejo o caballo y otro cereal menos común de encontrar en un pienso como la patata o el arroz.

Esta dieta de alimentación debe ser estricta y exclusiva durante unas 6-8 semanas. Si vemos que el animal tiene mejoría, pasamos a realizar la llamada “dieta de provocación” que consiste en, nada más y nada menos que reintroducir los “presuntos alérgenos” de nuevo. Si el animal comienza a desarrollar de nuevo un cuadro de alergia alimentaria, tenemos claro el diagnóstico y hemos detectado los alérgenos del animal.

Muchas veces, si con esta dieta de eliminación no conseguimos solventar el problema pero continuamos creyendo que el animal tiene una alergia alimentaria, podemos plantear dos opciones posibles:

  1. Realizar una analítica sanguínea para detectar los alérgenos en sangre que tiene nuestra mascota.
  2. Probar a tomar una dieta con proteína hidrolizada. Esta dieta va más allá de las dietas hipoalergénicas que comentábamos más arriba. Un pienso con proteína hidrolizada, es aquel cuyas proteínas han sido tan procesadas y desmenuzadas en moléculas tan pequeñas, que es imposible que estas por sí solas causen una alergia. Nuevamente, si se realiza una dieta con proteína hidrolizada, esta debe ser estricta y exclusiva.

¿Os habéis fijado en si vuestra mascota tiene alguna sintomatología similar a la descrita en este artículo? Si es así, concreta una cita con nosotros y saldremos de dudas.